The Pains Of Being Pure At Heart, vuelta a la realidad

Artículo escrito por Mikel Arzak
Publicado el 22 de noviembre de 2010

Volvían The Pains Of Being Pure At Heart emocionados de su exitoso concierto gratuito en el Jazzaldia del pasado mes de julio, cuando en una noche de verano se toparon ante miles de espectadores en un grandioso escenario frente a la playa de Gros y junto a los cubos del Kursaal. Pero en esta ocasión sería diferente. Gazteszena es una pequeña sala, acogedora pero exigente, donde un grupo en sus inicios demuestra si tiene tirón o no. Ayer la sala presentaba media entrada y un ambiente un tanto frío.

Dotore, grupo invitado, abriría la noche con un concierto suave, a base de un cancionero de ‘nana’ que, muy de vez en cuando se animaba algo con desgarros de guitarra. Dotore es un trío que lo encabeza Pablo, su cantante, y un notable multiinstrimentalista noruego y un formidable batería local. El concierto resultó demasiado largo para lo que podían ofrecer. A veces, las cosas buenas, mejor servirlas en pequeñas dosis. Lo contrario, puede resultar cansino.

the pains of being pure at heart gazteszena1

La puesta en escena de The Pains resultó familiar. Parecía una versión sencilla de la observada hace unas fechas con The Drums. Está de moda la iluminación trasera. De todas formas, al contrario que en aquella, en esta ocasión se podía ver sin problemas a los cinco componentes de la banda. En esta ocasión, llevaban ya consigo unos grandes vasos de kalimotxo, bebida que por lo visto, les encanta. Líquidos alcohólicos al margen, el grupo presentaba nuevo disco que aparecerá en marzo de 2011 y que ha contado como productores a Flood entre otros, famoso por haber producido obras maestras de grupos como Depeche Mode, U2, Radiohead y un largo etcétera.

The Pains Of Being Pure At Heart ofrecen un sólido sonido guitarrero, sin llegar a distorsionar, y con un toque de teclados muy acertado llevado por la animosa fémina del grupo. En esta ocasión, la formación intercaló acertadamente temas conocidos con algunos que pertenecen al nuevo disco. Un fallo que no han solucionado desde el pasado mes de julio es que las pausas entre los temas resultan demasiado largas, y es que deben afinar las guitarras para cada canción. El público lo pasó bien y disfrutó, pero a medias. No fue una noche de esas que se recuerdan. No pasará a la historia. Hasta los chicos y chica del grupo se debieron dar cuenta. Y es que el show resultó breve. Al menos, más breve que el ofrecido durante el Jazzaldia. Y es que las emociones tienen esas cosas.

Si te ha gustado, ¡compártelo! :