Gramola Moby

Artículo escrito por Mikel Arzak
Publicado el 21 de julio de 2011

Ayer comenzaba la segunda edición del BIG Festival de Biarritz. Transfronterizo, como lo etiqueta todo el mundo, pretende atraer a público de ambos lados de la muga. Para conseguirlo, presenta un cartel donde coexisten formaciones francesas y españolas, amén de algún artista internacional con suficiente tirón. BIG Festival transcurre en tres escenarios, siendo Halle D’Iraty el más populoso. Desde las 7 y media un DJ amenizaba la espera mientras un numeroso público pasaba por las diferentes zonas del complejo.

La sorpresa inicial fue la breve pero intensa actuación de Guadalupe Plata, una formación andaluza de tres miembros (guitarra y voz, bajo y batería) que transmite, en 30 minutos una fuerza inusitada. Practican un Rock contundente, sucio a veces, que emociona desde el primer momento. Pena que las letras no estén al nivel. El técnico de luces supo acompañar esa intensidad con una gama constante de rojos y naranja. Excelente comienzo para un festival tan joven.

biarritz big festival

Se mantendría esa intensidad con el duo Inspecteur Clouzot. Guitarra y voz principal y batería, sus dos (o tres) únicas armas para liarla parda ante un público (el galo) bastante integrado. Comenzaron con una balada blues-rock de altura que, viendo el look del guitarrista, me venía a la mente uno de los personajes de Alta Fidelidad. Muy conversadores, encendieron a su público con humor y alguna irreverencia. Atacaron a todo y a todos, empezando por el presidente de Francia, Sarkozy, del cual dijeron que sólo lo envidiaban porque ‘se tiraba a la Bruni’. Todo eso entre temas de Rock y Blues que interpretaban con contundencia. Tanta, que incluso iban tirando la batería… Para colmo, hicieron subir a una fotógrafa y a un chico del público a bailar ‘sexy’, mientras el cantante los jaleaba (y el público… también). Terminaron con la batería por los suelos, metiéndose con el ‘Pays Basque’, y despidiéndose con una peineta… todo entre risas, claro está.

Luego vendría el plato fuerte del lado español. Amaral lanzará en septiembre su nuevo trabajo El Lado Salvaje y realizará su correspondiente gira, pero ahora está ofreciendo algunos conciertos en Festivales. Estaban con muchas ganas y comenzaron su actuación con Biarritz, muy propicio para la ocasión. Agradecieron los aplausos en francés, pero enseguida se dieron cuenta que su público era ‘de su lado’ y pasaron al castellano rápidamente (el público francés estaba en otros menesteres). Anunciaron su nuevo trabajo, pero su show estuvo trufado de éxitos del pasado como Estrella de Mar, Moriría por Vos, En Un Solo Segundo, y muchos otros. Sonaron como primicia Antártida y el tema que da título a su nuevo trabajo. Sonaron muy bien y puede ser un gran disco. Se despedirían a lo grande con su hit Revolución. El directo de Amaral funciona, está engrasado, pero a mí siempre me queda la sensación de que Aguirre se cree The Edge.

Las tornas se intercambiarían con la estrella local Catherine Ringer, muy popular en tierras galas. Fue el momento ‘french’ de la noche, cuando gran parte del público español se fue a descansar y el local disfrutó con un potente directo que protagoniza Ringer y una buena banda liderada por un tecladista que le da profundidad a sus canciones. Ni qué decir tiene que al público español no le dijo nada. Nos sonó a ‘verbena’.

La estrella de la noche (y de todo el cartel) era Moby, y ante él se congregó todo el público que asistió a la primera jornada del BIG Festival. Un lleno casi absoluto que disfrutó de un show bastante cuidado y, sobre todo, resultón. Moby es uno de los artistas más inquietos y prolíficos de la escena musical. Desde que se hiciera famoso con su Porcelain y primer disco Play, el estadounidense no ha parado de lanzar discos de forma periódica. Nadando siempre en texturas electrónicas, han sido especialmente interesantes sus discos ‘extra’ de muchos de sus discos oficiales. Ahí es donde se ve a un artista que se aleja de facilones Hits, ofreciendo atmósferas etéreas y amplias que envuelven con un sonido, a veces, hipnótico. Hace pocos meses lanzó un nuevo trabajo bajo el título de Destroyed. Compuesto en noches de insomnio durante su anterior gira, se aleja de discos anteriores y se acerca a esos discos ‘extra’. Es un disco más relajado, más tranquilo, que se escucha fácil y que gusta, y mucho. Pero ayer Moby modificó su setlist, encendió su gramola particular y ofreció una colección extensa de éxitos, uno tras otro y sin pausa. In My Heart, Raining Again, Go, o Why Does My Heart Feel So Bad? fueron el inicio de una atronadora sucesión de temas donde su protagonista cantaba, tocaba la guitarra, el teclado, los timbales, o incluso una batería. Apoyado en todo momento por tres féminas (cantante, violín y bajo) y un batería, We Are All Made Of Stars fue el primer momento donde la calidad subió muchos enteros, que continuaría con Beautiful, Flower o Porcelain, que ha cambiado sustancialmente privándole de algunas notas de piano. Y así siguieron hasta Lift Me Up, para continuar con los bises, donde versionaron el tema de los Led Zeppelin Whole Lotta Love y acabaron con Feeling So Real, tras la cual un excitado Moby sacó fotos al público que muy pronto colgará en su página de Facebook. Tanto Hit que no hubo ni rastro de sus nuevos temas, que sí interpreta en otras ocasiones. Pese a ese ‘pero’, pudimos disfrutar de un gran show que nos trasladó por un rato a una discoteca de altura.

BIG Festival continúa hoy con la actuación estelar de Metronomy, mañana la de Delorean, y el sábado se cierra con Terrus Riley.

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