El gato evolucionó a lobo

Artículo escrito por Mikel Arzak
Publicado el 13 de noviembre de 2011

No hablo de la evolución de ninguna especie ni de los sistemas operativos de Apple. Hablo del concierto de ayer en el cubo grande del Kursaal y que hoy repite Amaral con las entradas totalmente agotadas. Si hace unos años presentaban Gato Negro, Dragón Rojo, ahora hacen lo propio con Hacia Lo Salvaje. Si entonces llenaron en doble cita, ahora también. Si en aquella ocasión nos visitaban con un macro-montaje escénico que a duras penas entraba en el escenario, en esta ocasión simplifican su escenografía a la mínima expresión. Y, finalmente, si el público era vigilado por un gato iluminado desde el fondo del escenario en 2008, ayer hacía lo propio un lobo proyectado en una pantalla gigante.

Y mientras ese lobo no nos quitaba ojo, All Tomorrow’s Parties, de Nico & The Velvet Underground, servía de introducción. Mientras el lobo seguía presente, el grupo, en formación rockera habitual, arrancó con Hacia Lo Salvaje, trabajo con el que se han desvinculado de la industria musical y del que están muy orgullosos, porque lo tocaron al completo. Amaral ahora va por libre, a su bola. Otra cosa es que la propuesta funcione. O dicho de otra manera, corren un riesgo evidente. Porque el público, su público, entregado desde un principio, vibra con los clásicos y no tanto con las nuevas canciones. Así, en el setlist  principal fueron especialmente vibrantes y aplaudidas temas como El Universo Sobre Mí, Un Día Más, rescatada de su primer disco para gozo de sus fans más acérrimos, Moriría Por Vos, Hoy Es El Principio Del Final, Estrella De Mar,Las Puertas Del Infierno, Big Bang, o En Sólo Un Segundo. De su nuevo trabajo suenan especialmente bien el tema que da título al disco, Antártida o Van Como Locos. Tuvieron momento acústico con El Mundo Al Revés y Eva Amaral se paseó hasta en tres ocasiones entre las butacas de las primeras filas para regocijo del presente (esta vez Juan Aguirre estuvo más comedido y se quedó sin bajar). Hubo momento cómico cuando un fan le lanzó un cachirulo (tradicional pañuelo aragonés) con un diseño actualizado. Eva lo señaló como el cachirulo 2.0, apto tanto para un safari en uno de sus lados como para las fiestas del Pilar en Zaragoza en el otro. En realidad, aseguró, no hay gran diferencia, porque las fiestas de la capital aragonesa pueden ser un auténtico safari. En Sólo Un Segundo cerró la parte principal del concierto.

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Foto cortesía de EFE

Hubo tiempo para dos bises que alargó el recital hasta las dos horas. En el primero sonaron Kamikaze, Sin Tí No Soy Nada (no, no hubo referencias a Rubalcaba, no vaya a encenderse el bueno de Juan Aguirre) y Cuando Suba La Marea. Volvieron al escenario para cerrar con Revolución, tema que desde hace años apuntaba a convertirse en perfecto colofón en un concierto de Amaral. Tras el saludo final entre una fuerte ovación, los dos componentes se quedaron al borde del escenario para firmar autógrafos y hacerse fotografías. Bonito gesto poco habitual y de agradecer.

La gira Hacia Lo Salvaje significa todo un cambio en la historia del dúo. Tras su gira gatuna (aún Eva lleva su símbolo en su escueto vestido), donde todo era enorme, ahora han simplificado todo a lo mínimo. Todos los instrumentos van conectados de forma inalámbrica, así como los micrófonos, muy poco cableado sobre el escenario, muy pocos amplificadores, juego de luces muy simple con unos focos en el fondo y una ajustada cantidad de ellos en la parte superior. Y como protagonista absoluta, una pantalla gigante al fondo donde se proyectaron diversos animales dibujados y sugerentes vídeos en algunos temas. El sonido de Amaral se ha escorado hacia un lado más rockero, basado en unas guitarras, bajo y batería, apareciendo esporádicamente el teclado. Este nuevo sonido es más auténtico, más notable. Otra cosa es que a sus incondicionales les convenza o que el técnico de sonido no le haya cogido el tono.

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