Sobrevivivir y salir victorioso

Artículo escrito por Mikel Arzak
Publicado el 24 de marzo de 2013

El Centro Cultural Intxaurrondo vivió ayer una noche muy especial. El doble concierto Colorama-Edwyn Collins era suficientemente atractivo para atraer una buena cantidad de público. Pero Ginmúsica, con Sergio Cruzado a la cabeza, promotora del concierto junto a Donostia Kultura y San Miguel, quiso convertir la noche en una especie de mini-Festival, que recordó mucho a una de esas noches tan especiales del Festival San Miguel DonostiKluba, que se celebra cada mes de octubre no muy lejos de allí. Así, programaron a Extraperlo para abrir boca, grupo catalán con una intensa relación con la promotora, que los ha traído en varias ocasiones.

Se decidió retrasar algo la aparición del grupo telonero por la escasa afluencia de público a primera hora de la noche. Ante una desangelada sala, los cinco Extraperlo ofrecieron un agradable concierto donde presentaron Delirio Específico. El agosto pasado lo presentaron en exclusiva en el Monte Igeldo, dentro de la iniciativa Homeless Music Festival. En aquel concierto se les vio nerviosos y dubitativos. O eso dijeron las crónicas del momento. Ayer sonaron compactos, sin fallos y se les vio como un quinteto en forma. Sin aspavientos, Extraperlo ofreció lo de siempre. Canciones agradables basadas en guitarras limpias, un teclado acertado y un batería puesto en pie y electrónico. A medida que la sala se iba llenando el grupo entraba en harina, haciendo un final que arrancó fuertes aplausos.

Tras el prólogo protagonizado por Extraperlo, todo cambió. El escenario cambió totalmente para ofrecer desde allí un doble concierto compuesto por Colorama y Edwyn Collins. Detrás de Colorama está Carwyn Ellis, un multi-instrumentista que él solito es capaz de ofrecer un concierto de más de media hora y salir muy bien parado. Presentaba Good Music, un interesante disco producido por Edwyn Collins. Además, el propio Ellis toca junto a Edwyn en su concierto. Todo queda en casa. En un extremo del escenario, con un teclado, guitarra y bajo, Edwyn Collins, con un look propio de los años 70, asegura que él es Colorama y con bases programadas, tocando uno de esos tres instrumentos y una potente voz, nos transporta a otros tiempos, cuando la música transmitía felicidad, buen rollo. Especialmente emotivos los momentos más tranquilos, como la canción donde el bueno de Edwyn se pregunta, incluso en castellano, «¿Porqué ella está con él?. Un flower-power este Carwyn Ellis.

Foto cortesía de Juan González Andrés

Fotografía cortesía de Juan González Andrés

[pullquote_right]El concierto de Edwyn Collins se convirtió en todo un canto a la vida desde una perspectiva totalmente positiva, optimista, luminosa[/pullquote_right]Tras una breve pausa, Edwyn Collins apareció sobre el escenario entre vítores de su público, que ayer le rindió pleitesía. Y no es para menos. El escocés lleva tras de sí una larga e intensa vida artística. En 1976 formó Nu-Sonics, que tres años después se transformó en Orange Juice, grupo que tuvo gran éxito gracias a Rip It Up. Hasta que en 1985, disolvido el grupo, Collins inició una carrera en solitario en la que compuso Hits como A Girl Like You o Magic Piper Of Love. Pero no todo le fue bien al cantante escocés. En 2005 sufrió dos hemorragias cerebrales que le causaron una parálisis en el lado derecho del cuerpo. Tras una operación, una larga rehabilitación, y el apoyo de su familia (Edwyn está casado y tiene un hijo), regresó a la música y a los directos. Lanzó el expresivo Home Again y Losing Sleep. Ahora publica Understated, largo que anda presentando en una larga gira. El propio Edwyn ha declarado que, si bien los conciertos son un reto para él y que lo dejan exhausto, los disfruta como un enano y no piensa dejar de actuar. Para eso tiene el apoyo incuestionable de su mujer, Grace Maxwell, quien también es su manager. Su afección física era evidente y, ayudado por un bastón, se sentó en una silla en medio del escenario y sus dos escuderos hicieron lo propio a los lados del escenario. A su izquierda, James Walbourne, guitarrista de larga experiencia (ha trabajado con Pretenders y Ray Davies) y en el lado opuesto, el multi-instrumentista y amigo, Carwyn Ellis.

Los tres ofrecieron un sólido concierto en tono semi-acústico donde el inconfundible estilo de Collins sobresalía sobre cualquier otro aspecto. Entre risas y muy buen rollo, Edwyn Collins y compañía fueron desgranando buena parte de sus éxitos de toda la vida. El concierto fue un ir y venir en el tiempo. Un dicharachero Edwyn iba anunciando los temas, presentando algunos de su nuevo disco, y viajando una gran cantidad de años, al pasado, en otros. Cayeron, como no podía ser de otra manera, canciones como Rip It Up, Dilemma (donde se mezcló estrofas y entre risas, la repitió) o Home Again. Al final del set principal Edwyn se levantó y, apoyado en su inseparable bastón, ofreció un enérgico tema de Rock&Roll con espectacular sólo de guitarra incluído. En los bises, nuevamente sentados, una sentida balada y un precioso tema pusieron broche final a una muy especial velada que muchos recordaremos. Todo un canto a la vida, a la feliz vida.

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