Sensibilidad Trip-Hop

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 22 de marzo de 2015

El Trip-Hop, ese estilo derivado de la música electrónica, lo pusieron de moda los británicos Massive Attack. Su líder Robert del Naja, cuando fue preguntado qué era eso del Trip-Hop, declaró «si te gusta la música electrónica, imagínala ralentizada». Una respuesta que, sencilla, da en el clavo. Así, el Trip-Hop puede ser hipnótico. Un ejemplo de ello son los conciertos de la banda de Bristol. En ellos entras en un estado hipnótico total. Otras muchas formaciones y artistas han adoptado en sus estilos propios toques de Trip-Hop, como Everything But The Girl o Jay-Jay Johanson. El sueco afincado en París removió el estilo con toques Jazz o Bossa Nova, junto a una voz inigualable, que lo convirtieron en uno de los músicos más aclamados por la crítica y el público más exigente. Sus tres primeros trabajos son antológicos, formando un todo perfecto. Después progresaría en Antenna a ritmos más bailables, para volver a dar un giro de timón en sus últimos Spellbound y Cockroach, sensibilizando al máximo su estilo. Este año presenta Opium, un trabajo que regresa a tiempos preteritos. Lo anda presentando en forma de píldoras exclusivas estos meses por medio mundo. Ayer, tras actuar en Madrid y Barcelona, lo hizo en Bilbao ante una selecta audiencia de unas 250 personas.

El planteamiento fue el mismo que vivimos en 2011 en San Sebastián. Acompañado por Erik Jansson al piano y órgano, y con look de los tiempos de Whiskey, Jay-Jay Johanson ofreció un concierto con la misma base de aquél, pero relanzado gracias a unas potentes bases pre-grabadas que su compañero de fatigas disparaba desde un MacBook. De pie, el sueco disfrutó como un enano sobre el escenario, bebiendo cada poco, moviéndose calmadamente por el escenario, poniendo toda su sensibilidad al micro. Porque ya sea sentado, como en 2011, en los tiempos del sublime Spellbound, o de pie, como en el día de ayer, el sueco irradia sensibilidad por los cuatro costados. A eso se le sumó unas cuidadas proyecciones en blanco y negro al fondo y un sencillo juego de luces que parecía trasladarnos a un mundo muy tranquilo y calmado, sensible a más no poder, y todo ello gracias a esos ritmos hipnóticos que solo el Trip-Hop puede crear. Sobre ellos, un entonado Erik Jansson ponía un estilo muy cuidado a sus teclados.

La fotografía no pertenece a esta crónica. Fotografía cortesía de Lolasartphoto.

La fotografía no pertenece a esta crónica.
Fotografía cortesía de Lolasartphoto.

Arrancaron con I Love Him So, tema inédito, para seguir con temas ya clásicos como Dilemma, Even In The Darkest Hour o una excelente versión de She Doesn’t Live Here Anymore. Para ese momento ya vimos de qué iba a ir el concierto de la noche. Mucha base potente que, aunque fuese toda ella pre-grabada y sin ser tan cuidada como en 2011, sonaba muy viva y palpitante, trasladándonos a lugares hipnóticos. Además Jay-Jay Johanson cantó de forma excelente. Sus cambios de registro los hace como si nada, como sin esforzarse, como sin darse cuenta, de forma natural. Uno de los momentos cumbre vino con una versión desnuda de la maravillosa She’s Mine But I’m Not Hers. El público, muy respetuoso en todo momento, aplaudió a un siempre agradecido Johanson. Cayó otro tema de su nuevo trabajo que, como anunció, aparecerá en mayo. I Don’t Know Much About Love dejó a las claras que será un regreso a sus inicios. Fuertes bases sobre una acertada melodía y una interpretación espléndida por parte del sueco. Volvió a ofrecer grandes versiones de temas como So Tell the Girls That I Am Back in Town, Milan Madrid Chicago Paris o la grandiosa Tomorrow. Letter To Lulu Mae y Far Away fueron otros dos grandes momentos. Con un cachivache en la mano, Jay-Jay ofreció Driftwood, tema introductorio de Spellbound y que ayer sirvió como descanso antes de atacar la traca final con temas de ensueño como Hawkeye, el clásico Believe in Us, I’m Older Now o una, otra vez, versión maravillosa de On The Other Side.

El bis lo formaron la pareja de canciones formada por I Fantasize of You y una versión brutal de Rocks in the Pockets, con un duelo final entre ambos a los teclados. Un emocionado Jay-Jay bajó al público para dar la mano e incluso abrazarse. Todo un gesto de cercanía de un tipo que cogió el Trip-Hop y lo sensibilizó al máximo.