¡Qué grande eres, Kutxa Kultur!

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 7 de septiembre de 2015

El Festi de Igeldo, como lo llamamos aquí. O el Kutxa Kultur, más oficial, es un Festival que se ha convertido en un grande. En su edición 2015 se ha hecho ‘adulto’, quizá de forma prematura, que nació, como quien dice, antes de ayer. Ya el año pasado tuvo un punto de inflexión con la entrada de un segundo promotor. Y este año, celebrado este pasado fin de semana, se ha convertido en un peso pesado. El festival ha tenido un gemelo; el Tibidabo de Barcelona, con lo que sus organizadores han podido traer a mejores grupos para conformar un cartel con pegada. Y por si fuera poco, con la colaboración de Donostia 2016 y Tabakalera, el domingo el Festival bajó a la ciudad con multitud de propuestas musicales gratuitas y un fin de fiesta por todo lo alto en los aledaños del Centro Cultural Tabakalera. Kutxa Kultur Festibala es diferente, diurno (esta edición algo menos), y apuesta por el indie como base de un cartel donde, por encima de todo, vive de los contrastes. Al celebrarse en un lugar como es el parque de atracciones del monte Igeldo, cada uno puede disfrutar de los conciertos que le apetezca, y tomar descanso tomando algo de la amplia oferta gastronómica o en cualquier rincón tranquilo de los muchos que ofrece el lugar.

Esta edición no logró agotar el taquillaje ninguna jornada a pesar de lo potente de la propuesta. Cosas del público, nunca sabes por dónde va a salir. El público, soberano él, tiene esas cosas. Lo que no falla, y es un asunto que está llegando a límites increíbles, es el postureo de parte de la audiencia, que va a un festi a todo menos a disfrutar de la música en directo. No es de extrañar que año tras año, los vatios vayan en aumento. Por dios, ¡cuánto cotorro y cotorra!

El Escenario Principal lo abrió Anni B Sweet con banda, que por fin nos visitaba en ese formato. Con un sonido de cantautor, pero contundente en ocasiones, ofreció una bonita actuación para ir calentando al personal, que ya era bastante numeroso comparando con otras ediciones. Angel Olsen siguió la estela de la malagueña, elevando un punto la entrega en fuerza sonora. Mendetz animó, y mucho, el cotarro, con sus ritmos electrónicos en plan chunda-chunda total, que machacaba todo el recinto y, al parecer, buena parte de la ciudad.

Los reyes de la noche y uno de los protagonistas de todo el Festival fue Vetusta Morla, los reyes del indie español actual. Desde la actuación de Love of Lesbian de la primera edición no se veía a tanta gente, últimas filas incluidas, corear todas y cada una de las canciones. Los madrileños, con tres discos en su haber y sin tener una disquera detrás, han logrado algo grande, atraer a público de lo más dispar a su terreno. Sus directos, varias veces comentados aquí, son grandes, realmente grandes. En el ofrecido en esta ocasión, a pocas fechas de cerrar su actual gira, rozaron a gran altura, estirando con maestría, como los grandes, algunos de su temas, que son ya una especie de himnos para las masas.

Mientras todo eso ocurría en el escenario principal, en los chicos vivíamos actuaciones interesantes, como la sensibilidad llevada al extremo de House of Wolves en el Teatro Abandonado, Ángel Stanich en el escenario Kutxa Kultur, o Tremenda Trementina y Ainara LeGardon en el autobús de la bebida energética por excelencia.

Fotografía cortesía de Juan G. Andrés

Fotografía cortesía de Juan G. Andrés

La jornada de cierre en el monte vivió el contraste en mayúsculas en una única actuación. Los cabeza de cartel Yo La Tengo, para muchos, la banda más importante que ha pasado por el Kutxa Kultur Festibala, asombró a propios y extraños, ofreciendo un brutal concierto con fases de nanas para dormir (hubo varias estampidas), y una central de ruidismo alocado, con Ira Kaplan, Georgia Hubley y James McNew maltratando sus instrumentos que pegaban con furia contra los amplis. Cerraron con dulzura para apaciguar a un público enloquecido y con la pulsaciones a mil.

Mucho antes, las chicas de Mourn abrieron con mucho atrevimiento un programa en el que estuvieron el dúo explosivo Niña Coyote eta Chico Tornado o el grupo con la fórmula indestructible La Habitación Roja. Antes de los veteranos Yo La Tengo actuó The Strypes, unos adolescentes que sorprendieron positivamente a propios y extraños, convirtiéndose en una de las actuaciones que más gustó.

En el escenario pequeño y en el del autobús gustaron especialmente los directos de Ama, The Young Wait o Albert Cavalier. En el Teatro Abandonado hizo doblete Rafael Berrio, quien presentó un disco que acaba de lanzar y que ha gustado mucho a críticos y público.

El domingo, a modo de epílogo, el Kutxa Kultur se bajó del monte y ofreció, en la ciudad, diversas propuestas gratuitas en colaboración con Donostia 2016. Ya por la noche, en un lateral de Tabakalera, vivimos un apasionante cierre de fiesta con los catalanes Mishima y los escoceses Mogwai. Por fin actuaban los Mishima en San Sebastián. Varias veces han sido programados en la ciudad (la última, anunciada aquí), pero por diversas causas no llegaban a actuar. Ayer, por fin lo hicieron, en un breve pero bonito concierto. Fue muy de agradecer el gesto de cantar el título de una canción en euskera que facilitó la participación del público y que se preguntaba ‘¿cuando aparezca el amor, qué pasará con el deseo?’.

Mogwai son el referente mundial del post-rock. Y ayer lo demostraron con creces, en un magestuoso concierto, donde, influidos por el espíritu del Festival, jugaron al despiste, ofreciendo continuos contrastes musicales. Un mismo tema podía comenzar suave, con tintes sinfónicos a lo Pink Floyd, arremetiendo enseguida con contundentes ritmos guitarreros y otros mil sonidos que dejaban flipados, literalmente, a buena parte de la audiencia. El arsenal de instrumentos era de esos que no olvidas, con una docena de guitarras, bajo, teclados, batería y violín, gracias al cual crean esas atmósferas tan especiales, que van desde una calma que te tensa los músculos preventivamente, a la excitación más brutal. Hay que olvidarse de canciones al uso. Cantan muy poco y no muy bien. Su fuerte está en la instrumentación y de lo que ahí sacan. La peña estaba tan emocionada que no podía ni aplaudir.

Cada año decimos lo mismo. Esperamos con ganas la siguiente edición. Visto lo visto, cada año el Festi más original de la zona se supera a sí mismo. Así que nos preguntamos ¿dónde está tu techo?