Nadar a contracorriente

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 5 de junio de 2016

Tras abandonar Mishima, Oscar D’Aniello impulsó un proyecto junto a Marc Barrachina y Helena Miquel. Se hicieron llamar Facto, Delafé y las Flores Azules, haciendo un buen juego de palabras y que cada parte hacía referencia a cada uno de sus tres componentes. Tras unos inicios dubitativos, la formación alcanzó buenas cotas de éxito gracias, sobre todo, a unos directos excelentes. Recordamos con nostalgia su accidentada actuación en el Peine del Viento y su maravilloso show en la playa de la Zurriola un año después, durante el Jazzaldi. Inmediatamente después Facto (Marc Barrachina) abandonó el barco. La pareja formada por Oscar y Helena continuaron con el proyecto, reforzándolo musicalmente con Dani Acedo. Delafé y las Flores Azules sacaron varios discos, protagonizando extensas y exitosas giras. Sus conciertos, muy trabajados en todos los aspectos, eran verdaderas fiestas de optimismo. Su éxito era absoluto. De forma sorprendente, Helena Miquel (Las Flores Azules) decidió abandonar el grupo, dejando a Oscar en una difícil tesitura. Pero D’Aniello ve la vida como una carrera ciclista con metas volante, y con esa filosofía, decidió, hace un año, tirarse al mar, nadar contracorriente, y trabajar, junto a su fiel escudero Dani Acedo, en un nuevo trabajo bajo el título de La Fuerza Irresistible. En él, donde cuenta con colaboraciones como Helena Miquel o La Bien Querida, Oscar habla de esta lucha contra los elementos, intentando mantener a flote ese barco que un día estuvo repleto.

La gira de presentación de este trabajo, inicio de una nueva etapa, está llevando a Oscar, Dani y otras 3 o 4 personas por diversas salas. Desconocemos si esos conciertos están siendo un éxito o no. Y lo desconocemos porque la actuación de Delafé, ayer en la sala Kontadores de San Sebastian fue de lo más extraño que hemos visto jamás. Cuando lo anunciamos aquí nos faltaban datos del mismo, pero ya nos pareció raro que se escogiera una sala tan pequeña. Hay que recordar que esta formación ha actuado en salas con un aforo muy superior, llenando en todas las ocasiones. Durante la semana fue el propio D’Aniello quien anunció que este concierto iba a ser diferente, en un concepto que nunca lo habían probado. Una especie de experimento. Fuera por eso o porque el concierto tuvo poca publicidad, tan solo unas 100 personas asistieron en la noche de ayer a la sala del barrio de Bidebieta. Tras la ruidosa actuación de los locales The Nothing Box, fueron los propios Oscar y Dani quienes participaron en el montaje del escenario. Son otros tiempos. Enseguida comenzaron el show, con ellos dos sobre el escenario. Todo llevado a la mínima expresión.

Fotografía cortesía de Óscar Alonso.

Fotografía cortesía de Óscar Alonso.

El concierto duró en torno a hora y media, y tras el primer tercio teníamos claro de qué se trataba ese nuevo concepto de directo que Oscar lo denominó «set acústico, aunque nosotros no sepamos hacer acústicos». Dani Acedo, tras las máquinas, con bajo y haciendo algunos coros, había preparado una especie de sesión DJ donde, sin pausas y no demasiado arte, enlazaba temas del Delafé actual y del pasado, intercalando fragmentos de canciones muy conocidas de otras formaciones como Depeche Mode o Massive Attack. Sobre ella, Oscar D’Aniello rapeaba, en su estilo, con mayor o menor fortuna (se equivocó alguna vez, según él mismo dijo). Lo demás, todo, estaba pre-grabado. Escuchar, aunque fuese a bajo volumen, a Helena Miquel y otros colaboradores, resultaba muy extraño. Si eso no fuera suficiente, en un momento dado se fundieron los plomos y todo quedó en silencio. Oscar salió del paso con soltura.

Delafé centró su actuación en su último trabajo, rescatando Hits de etapas anteriores. Fue emocionante escuchar, nuevamente, temas que todos conocíamos y en los que hicimos la parte de los estribillos. La pena fue que algunas de esas canciones, himnos optimistas para muchos, fueron recortados, centrándose en las partes rapeadas de Oscar. Algunas personas del público abandonaron la sala. Seguramente motivado por su descoloque ante una propuesta que se alejaba, quizá demasiado, de lo que se podían esperar. Estamos deseosos de ver a Delafé con toda su banda y cantantes féminas. Estamos seguros que, así, sí mantendrá el espíritu que tanto nos gusta del proyecto original.