Un Festival para disfrutar de la vida

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 3 de septiembre de 2017

Regresaba cinco años después (esa manía de hacer coincidir dos festivales cercanos en mismas fechas) al Ebrovisión. Desde que Vamos de Conciertos inició su andadura, el festi de Miranda de Ebro se ha convertido en uno de mis favoritos. El viernes, un día después de un arranque espectacular, cuentan, con Ty Segall como maestro de ceremonias, entré en el multifuncional de Bayas, dándome de bruces con un par de personas que llevaban sendas camisetas con el lema “Los Festivales son la vida, la vida son los Festivales”. Unas prendas dedicadas a esos locos y locas que van de festival en festival, como si la vida les fuese en ello. Pero, casualidades de la vida, le venía como un guante al Ebrovisión, un festi escondido, que después de 17 ediciones, se ha convertido en uno de los grandes. Y no para de crecer. Al margen de su calidad en el cartel, que puede ser más o menos acertado en cada edición, lo que hace especial a este festival es su gente. Su capital humano. Lo dicen los artistas. Ebrovisión recibe muy bien a los grupos y a su público. El ambiente es de lo mejorcito que te puedes encontrar. Felizmente, este fin de semana, me reencontré con un festival que, como dicen sus responsables, enamora.

El viernes arrancó el cartel principal con Luis Brea & El Miedo, que caldearon de lo lindo al personal, que ya protagonizaba una buena entrada. Puntuales, León Benavente la liaron parda y no dejaron a nadie indiferente. Los vimos en junio en San Sebastián y, literalmente, nos dejaron con la boca abierta. Como en aquella ocasión, iniciaron show con los primeros sones de Tipo D, alucinando con el montaje escénico-lumínico que lleva León Benavente en la actualidad. Esas luces traseras que te dejan de piedra. Con California, La Ribera, Se Mueve y Ánimo Valiente pudimos comprobar que cuando se afirma que estamos ante la primera súper banda del indie nacional, no se dispara a lo loco. Se da en la diana. Los tres músicos Eduardo Baos, Luis Rodríguez y César Verdú lo hacen de diez. Pero el que se sale, literalmente, del plano, es su líder Abraham Boba, todo un frontman con un carisma especial. Además de tener una excelente voz y tocar teclados y guitarra, el vigués es todo un actor sobre el escenario. Bajo un estudiado atuendo, se mueve, se contonea y provoca como nadie. Enciende con naturalidad al público, que lo sigue cual mesías. León Benavente demostraron, de nuevo, que, a veces, se puede organizar un grupo en el que todas las piezas encajan.

Nada Surf ofrecieron un sólido concierto, dando lo que ellos saben hacer como nadie. Fabricar buenas canciones que van, cual balas, directas al corazón. Los conocíamos de un fantástico concierto ofrecido en una sala donostiarra. Y el viernes no defraudaron. Los cuatro de Nueva York imprimieron velocidad, entrega y electricidad a su actuación. Fue esa predisposición, unida a un entusiasmo asombroso, lo que más gustó al público. Con el público totalmente entregado, Nada Surf ofreció un bis de escándalo, iniciado con la electrizante vibración de Hyperspace, el jitazo Popular, y la comunión absoluta que supuso la dupla de Always Love Blankest Year, gritando todo el mundo eso de Fuck it.

Sidonie ebrovision 17

Fotografía cortesía de Katxo Bitxo.

Lo de Sidonie con Ebrovisión es relación de amor duradera. El grupo está a punto de cumplir 20 años y el festival mirandés 17. Ambos se han visto las caras en innumerables veces. Ellos lo saben, los responsables de Ebrovisión lo saben, y lo que es más importante, el público lo sabe. Hace unos meses, aprovechando un concierto suyo en la Fábrica de Tornillos, anunciaron su incorporación con el cartel ya muy avanzado. Y de la noche a la mañana se convirtieron en uno de los cabeza de cartel. Aquella actuación era recordada por muchos de los asistentes. Y el viernes no dejaron a nadie indiferente. Con un montaje bastante original y cuidado, el quinteto catalán ofreció un sólido, activo y muy divertido concierto que no vivió ningún bajón. El final fue de escándalo, con un Marc Ros cantando Un Día de Mierda subido a hombros de una persona de su Staff técnico en medio del público, para después armar la de dios con El Incendio y Estás Aquí, todo un himno dedicado a la historia de los grupos de música en España y, sobre todo, al público. Ese público que asiste, llena, se entrega, a conciertos y festivales.

Llegué el sábado cuando comenzaba el concierto de Corizonas, la súper banda creada a partir de los grupos Los Coronas y Arizona Baby. Con dos discos a sus espaldas siguen ofreciendo conciertos que son pura energía. El esquema actual se basa principalmente en su disco cantado en castellano Nueva Dimensión Vital, rescatando hits anteriores y versionando a Gabinete Caligari, dejando atrás su formidable versión de del clásico Wish You Where Here de los Pink Floyd. Su cantante se ha convertido en el shérif del tinglado, dejando a sus músicos en un segundo plano. Siguen funcionando como un reloj, ofreciendo toda una fiesta musical que el público disfrutó como lo suele hacer.

Con el sexteto mejicano División Minúscula hubo un bajón. De los buenos. De propuesta y de público. Sólidos, como su música Rock cercana al Heavy, no parecieron convencer a un público que les dio la espalda. Son de esas situaciones que ocurren a veces en los festivales, que no comprendes porqué han puesto ese orden de actuación. Fue momento para recargar pilas y descansar ante lo que se nos venía encima.

love of lesbian ebrovision 17

Fotografía cortesía de Katxo Bitxo.

Apostar por Love of Lesbian es apostar sobre seguro. Alguien dijo que un festival no es tal si no cuenta en alguna de sus ediciones con los de Barcelona. El sábado, en su enésima participación en Miranda de Ebro, lo volvieron a conseguir, agotando todo el taquillaje del día. Los vimos hace unos meses en Pamplona, dentro de su gira para presentar El Poeta Halley, y lógicamente, el planteamiento de ayer fue diferente. Como han declarado ellos mismos, en un horario narcótico y con las prisas propias de un festival, no te puedes detener en los detalles. Vas al meollo a una velocidad que ni el Halley. Con un montaje lumínico y de proyecciones bastante logrado, los de Santi Balmès atacaron rápidamente éxitos como 1999, Algunas Plantas, Seres Únicos o Me Amo. Siempre hablamos de momentos especiales en un concierto, pero con Love of Lesbian el momento especial es continuo, sin pausa. No te dejan ni respirar. Dedicaron Donde Solíamos Gritar a las víctimas de los atentados de Barcelona y Cambrils, arrancando unos sinceros aplausos del público. Un público que, una vez más, se entregó y se desgañitó cantando los temas, como solo unas pocas formaciones lo consiguen. Incendios de Nieve y Calor sirvió para vivir un momento mágico, con un Santi pegado al público. La fiesta culminaría con Los Toros en la Wii y ese ¡Fantástico! y la final Planeador. El grupo se despidió deseándonos que hubiéramos tenido nuestro momento Halley en algún momento de su concierto, o si no en cualquier otro momento del festival.

Ebrovisión 17 ha resultado fantástico. Está cada vez mejor organizado y con propuestas de más calidad, como el grupo sorpresa, que esta vez fue La Habitación Roja. Estamos ansiosos de regresar el año que viene a un festival que se hace mayor de edad. Y volveremos a disfrutar de un festival. Volveremos a disfrutar de la vida.