Kutxa Kultur Festibala se hace mayor (I)

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 16 de septiembre de 2017

No, el Festival donostiarra no está mayor. Con siete años se puede decir que es un jovenzuelo. Pero su progresión ha sido meteórica. Desde aquel inicio muy loco y surgido a partir de retales, con un concierto de Wilco en el Kursaal, uno de Christina Rosenvinge en Gazteszena, para finalizar con un pequeño Festival en el Velódromo de Anoeta con Primal Scream como cabezas de cartel han pasado muchas cosas. Un año después nacería oficialmente un Festival con un sabor muy especial. Un evento para toda la familia en un lugar tan emblemático como el parque de atracciones del monte Igeldo. Y funcionó a las mil maravillas. En todas mis crónicas he dicho lo mismo. Al margen del nivel del cartel de cada edición, existía un ambiente muy especial. Por la idea y, sobre todo, por el lugar. Con el paso de los años los problemas iban apareciendo. El más obvio, cada vez menos espacio para el público del festi. El otro gran problema es que el Festival no podía crecer. El último intento de poner un cuarto escenario quedó, nunca mejor dicho, en agua de borrajas. Aquello no daba más de sí. Había que buscar un cambio. Dar un salto. Otro. Y así se anunció este año que Donostia Kutxa Kultur Festibala hacía mudanza. Abandonaba Igeldo, para trasladarse al Hipódromo de San Sebastián. La noticia no cayó muy bien entre los y las seguidoras del Kutxa Kultur. Además se creó una agria polémica a raíz de la idea de celebrar carreras de caballos a modo de exhibición. Tras rectificar y anular la idea, la apuesta estaba hecha y el Kutxa Kultur Festibala se iba al Hipódromo. Nuestro querido festi que sirve para ir cerrando el verano se hace mayor en tamaño.

La controversia estaba servida. El cambio producía opiniones de todo tipo, casi todas negativas. A los y las donostiarras no nos gusta los cambios. Y resultaba difícil emocionalmente abandonar un lugar tan especial como el monte Igeldo, con esas vistas sobre la bahía. Eso es imbatible. Pero la vida sigue, y el riesgo de que nuestro querido Kutxa Kultur Festibala muriese de éxito estaba ahí. El Hipódromo parecía ser la solución. O eso aseguraban sus responsables. Un lugar más amplio, donde poder crecer, y con posibilidades de cara al futuro. Su estreno se ha visto empañado por el pronóstico meteorológico que aseguraba lluvias los dos días de Festival. Desde la organización se quiso calmar los ánimos con un comunicado donde tranquilizaban en varios aspectos. El principal, que el Festival se iba a celebrar y que el tiempo no sería tan malo como se venía anunciando. Así, llegué ayer bien pertrechado mientras Havoc estrenaba el escenario principal. Y llovió, bien que llovió. A ratos, de forma intensa. El comunicado se curaba en salud, advirtiendo que el suelo para el público de los escenarios principales eran de hierba, algo que ya ocurre en otros Festivales bien conocidos como su hermano mayor, el Bilbao BBK Live, o Glastonbury. Así que el consejo era (y lo sigue siendo para hoy) que no fueras [email protected] de la muerte, porque podrías acabar [email protected] de la muerte. Ayer, el mejor complemento fue un poncho transparente que la organización distribuyó y unas buenas botas katiuskas. Y fue, precisamente, esa lluvia, la que dejó aflorar las ventajas y desventajas del cambio de ubicación.

Entre las ventajas, hay que destacar que el Hipódromo cuenta con amplias zonas donde uno puede resguardarse, incluso compatibles con los dos escenarios principales. Entre las desventajas, una que llevó a más de uno y una a acabar con su calzado bien cubierto de barro. Porque amplias zonas de la hierba se convirtieron en verdaderos lodazales. Al margen de inclemencias meteorológicas, el nuevo lugar sí que ofrece mejores prestaciones para un Festival que quiere y puede crecer. En general, se está más cómodo. Hay más espacio. A igual cantidad de público, hay menos sensación de agobio. La organización puede innovar, ofreciendo nuevos espacios, nuevos escenarios. Hay un riesgo, y es que aquello se va pareciendo al BBK Live, que parece un parque temático del marketing, con las empresas colaboradoras bombardeando desde sus stands. En lo que nos importa, por fin existen cuatro escenarios, además de alguno mas amateur. A destacar el tamaño del Keler Stage, que se asemeja a cualquier escenario de los principales festivales europeos. También nos encantó el segundo escenario, ubicado dentro de una carpa de circo. Muy original y que ayer sirvió de refugio para una buena cantidad de público. Eso ha hecho que el querido escenario Kutxa Kultur haya perdido importancia. Por último, el escenario Paddock está destinado a alargar la noche con sesiones de DJs internacionales. Hay más oferta gastronómica y puestos de artesanía local. Y lo más interesante. Los organizadores pueden pensar en novedades, porque hay mucho espacio sin utilizar. Su futuro es prometedor.

Havoc abrió el programa del escenario principal con un buen concierto donde presentó su aclamado último trabajo. El donostiarra no tiene muchas oportunidades para tocar en directo, y cada vez que lo hace, se vacía, dándolo todo junto a una engrasada banda. Matusalem Stage, el escenario de la carpa circense, abría la veda con los mexicanos División Minúscula, que ya vimos hace un par de semanas en Miranda de Ebro. En esta ocasión funcionaron mejor en un escenario más acorde a su propuesta. Regresamos al principal para disfrutar de Amateur, los ex-La Buena Vida, que presentaban Debut! en formato grande. Los vimos y disfrutamos hace diez días en la sala Kutxa Kultur Kluba, en una première del disco, así que fue un concierto a ciegas. Ayer ya conocíamos cómo suena Debut!, un trabajo que va teniendo muy buenas críticas. Y que hace valorar aún más su directo. Mikel Agirre y los suyos hacen crecer canciones como Será Verdad, En Aquel Champán, Atardecer #74, Sólo Un Sueño, o El Golpe. Y todo gracias a la incorporación en el escenario de Fernando Neira al bajo, Paul San Martín al órgano Hammond y Joseba Irazoki a la guitarra, quien se suelta con varios solos que te dejan con la boca abierta. Pena el tiempo, ya que el directo de Amateur es uno de esos que habría que disfrutarlo sentado en la hierba, al estilo de los Musika Parkean. Ayer, imposible. Al margen de aguaceros y sus consecuencias, tuve la sensación de que la propuesta de Amateur funciona mejor en salas de medio aforo o teatros. Estamos deseando volver a verlos en el Teatro Victoria Eugenia a finales de año.

Mientras algunos fans cogían primeras filas para lo que vendría después en el escenario principal y bajo una lluvia incesante, buena parte del público se refugiaba en la carpa circense para disfrutar de un contundente y animoso concierto de Zea Mays. Una pena que no apareciese Santi Balmès para interpretar con ellos Orain. Regresamos al escenario principal para disfrutar de la sorpresa de la noche. François & The Atlas Mountain ya nos habían gustado en sus últimos trabajos, y en directo no defraudaron. Un cuarteto muy animoso ofreció una buena cantidad de canciones frescas, donde mezclan pop, ritmos electrónicos, y flirteando con sones brasileños. Gustaron mucho a una no muy abundante cantidad de público. Tras los franceses, el tiempo pareció calmarse definitivamente y pude darme una vuelta por el lugar y disfrutar un buen rato del directo de los zarauztarras Buffalo. Como hace unos meses en Tabakalera, nos volvieron a gustar con sus temas instrumentales.

love of lesbian kutxa kultur fest 2017

Fotografía cortesía de Javier Rosa / Kutxa Kultur Festibala

El voltaje subió muchos enteros con los barceloneses Love Of Lesbian, que regresaban cinco años después. Si hace dos semanas agotaron taquillaje en Ebrovisión, ayer una muchedumbre se fue acercando un buen rato antes para pillar sitio. Y entonces, a la hora del concierto, comenzó a llover. Y se vio nerviosismo en los técnicos del grupo, que optaron finalmente por proteger elementos del escenario. Por fin apareció el grupo asegurando que el retraso fue ocasionado porque su furgoneta se quedó atascada a pocos metros del escenario. Sonó raro. Excusas ciertas o extrañas al margen, los Love Of Lesbian ofrecieron un fantástico concierto, marca de la casa. Con el mismo montaje sencillo y efectivo que viene utilizando en su gira por festivales, Santi Balmès y los suyos se entregaron durante 70 minutos exactos, durante los cuales dispararon temas como Allí Donde Solíamos Gritar, 1999, Algunas Plantas, Seres Únicos, Me Amo, Incendios de Nieve y Calor, y Planeador. Y es que 70 minutos dan de sí lo que dan de sí. Incluso el propio Santi pidió regresar al Kutxa Kultur, pero como cabezas de cartel, para ofrecer los 90 minutos completos. Había acuerdo en el público. Se fueron ovacionados. Fue el gran puntazo de la noche.

No hubo para más. Depedro llenó el escenario del circo y The Jesus and Mary Chain la liaron en el escenario principal en horario narcótico. Algunos medios hablan de que 4000 personas asistieron a la primera jornada, venciendo a las inclemencias del tiempo. Una cifra muy baja para lo que el Hipódromo puede albergar. Pero las circunstancias eran muy adversas. Y no solo por el tiempo. Pero de eso hablaré mañana. Hoy toca disfrutar de una segunda jornada que promete, con grupos como Divine Comedy, un viejo conocido de la ciudad que, por fin, actuará con banda. Hay muchas ganas de verlo. Otras propuestas interesantes son The Drums, que regresan tras actuar en Gazteszena hace unos años, el directo explosivo de The Hives, o los locales Grande Days. Y un consejo. Acudir bien abrigados y con buen calzado. Hoy no es día para ir [email protected] de la muerte.