La gran emoción final

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 27 de noviembre de 2017

Uno de los grupos exponentes del movimiento indie nacional se despidió este fin de semana de los escenarios por un tiempo. Estamos hablando de Love of Lesbian, que tras un largo periodo danzando, y haciendo danzar, con su Poeta Halley por territorio nacional y buena parte de sudamérica, decidieron que merecía la pena hacer algo especial antes de tomarse un descanso. Bajo el nombre de El Gran Truco Final, Santi Balmès y los suyos han ofrecido tres conciertos muy especiales dos fines de semana consecutivos. Primero llenaron el WiZink Centre madrileño el sábado 18 de noviembre, para terminar con doble cita en el St Jordi Club de Barcelona una semana después. Tres conciertos que, siguiendo esquemas similares ofrecidos en salas, le dieron una vuelta completa, para descolgarse con algo totalmente diferente. El cambio más visible estuvo en la puesta en escena, con un escenario enorme y un montaje cuidado hasta los más mínimos detalles. Musicalmente, el sexteto buscó afinar sus temas con algunos giros diferentes y, sobre todo, la incorporación de una sección de viento. Todo muy trabajado, muy estudiado. Pero no fue lo más importante, lo que más llegó. Lo que hizo que el público disfrutara como nunca, que se desgañitara, que acabase destrozado después de tres horas de concierto, fue otra cosa. Algo intangible. Algo que solo unos pocos logran transmitir.

Calentaron motores Mucho. Durante media hora distrajeron al personal con sus temas divertidos y letras afiladas. Liderados por Martí Perarnau, vestido cual hobbit grandullón, el cuarteto hace uso de teclados y máquinas para disparar canciones densas y bien trabajadas. Muy emocionados por lo que allí acontecía, estuvieron encantados y el público agradeció su buen hacer.

Estaba claro que la ocasión era especial. Los propios Love of Lesbian nos lo habían advertido en el Ebrovisión y en el Kutxa Kultur Festibala; «Lo estamos preparando con mucho mimo. Será algo muy especial». Así que había que estar. Y quedó cristalino desde el primer momento que todo el que estaba allí lo hacía por sentir devoción por el grupo. Por comportamiento y por actitud. Que aquello era especial se sabía, o se intuía. Había que estar a la altura. Quince minutos antes del comienzo apareció una imagen icónica del disco y arrancaron los primeros vítores, para instantes antes del comienzo poner a todo volumen el Oh Bienvenguts Paseu Paseu de Jaume Sisa en su versión lesbiana Qualsevol Nit Pot Sortir El Sol que el público coreó. Y ni habían aparecido. Uno no se podía imaginar lo que vendría después.

Cuando No Me Ves sirvió, como viene siendo habitual en la gira del Halley, de inicio. Un inicio que, no por ser conocido, dejó de sorprender. Santi Balmès no apareció como de costumbre. En su lugar interpretó las primeras estrofas sobreimpresionado al estilo iPod, en la gran pantalla y, jugando con el título de la canción, no se le vio hasta que hizo el primer truco de la noche, haciéndose aparecer al fondo del escenario, algo más elevado, produciendo la histeria en el personal. Una histeria sin estridencias, sin locuras, sin empujones. Una histeria llena de emociones. Aquello, lo que se nos venía encima, iba a ser especial. Siempre decimos que los arranques de los conciertos toman el pulso a todo lo que rodea un concierto. El grupo, su estado de forma, su calidad, la conexión con su público, la actitud de éste… Y la triada formada por No Me Ves, Bajo El Volcán y el himno Allí Donde Solíamos Gritar pusieron patas arriba un St. Jordi Club lleno hasta la bandera. Una locura formada por un grupo que está, probablemente, en su mejor momento, y un público que sabía lo que se traía entre manos.

love of lesbian st jordi club

Fotografía cortesía de Xavier Mercadè.

El Gran Truco Final estuvo lleno de trucos en forma de sorpresas. Como esa bola del mundo que descendió para que Santi jugara con ella y, destapándola, se convirtiera en una gran bola de discoteca. En Nadie Por Las Calles aparecieron tres animosos chicos para redondear la canción con una sección de viento. Un toque sonoro novedoso que la ocasión lo merecía. La despedida del Poeta Halley debía ser especial, y se convirtió, entre otras cosas, en un homenaje a muchos elementos que rodean a los lesbianos. Su público, su ciudad, su equipo técnico… A todos ellos se homenajeó de forma concreta y concisa. Pero si hubo un momento realmente emocionante en ese sentido, fue el elegido antes de interpretar la maravillosa La Niña Imantada, dedicada a todas las mujeres en el Día Internacional Contra la Violencia Machista.

Sonaron Contraespionaje, Los Seres Únicos y Los Males Pasajeros, hasta que se apagaron las luces y alguien comenzó a interpretar 1999 / 2009 al piano. Era Iván Ferreiro quien se llevó a su terreno un tema que se ha vuelto en himno para muchos. Se le unió Balmès para tocar agudos en el piano y cantar algunas estrofas a dúo. Momento de grandes emociones que el público agradeció sinceramente. Belice sirvió como paréntesis para vivir otra colaboración en I.M.T. (Incapacidad Moral Transitoria) a cargo de Martí Perarnau, líder de Mucho, y que se comió la canción. La noche anterior lo haría en Contraespionaje. El Yin Y El Yen y la alucinógena Algunas Plantas dieron paso a otro de los momentos emocionantes de la noche. En Me Amo, ese homenaje que dedica el grupo a todos y cada uno de los que allí estábamos, se presentó a la banda y fue la ocasión escogida por Julián Saldarriaga para anunciar que era el cumpleaños de Santi Balmès, Se le cantó el Cumpleaños Feliz, apareciendo sobre el escenario el Staff, así como músicos invitados. Tocaba cerrar set principal con el jitazo Club De Fans De John Boy que, como toda la noche, sus seguidores corearon con gran emoción.

El asalto final lo iniciaron Santi y Julián para interpretar una versión unplugged de, precisamente, Segundo Asalto. Como en Madrid una semana antes y la noche anterior, miles de móviles encendieron sus luces creando un momento épico y lleno de emoción. Cualquier otro grupo, en cualquier otro concierto, ofrecería un par de temas más y se despedirían. Pero Love of Lesbian van de otro rollo y el sábado les quedaría aún mucha cuerda. Si Salimos De Esta dio paso a la singular Oniria E Insomnia. El universo artístico de Balmès es de lo más imaginativo y con un punto de locura que ha fabricado letras con giros de lo más original y que, en ocasiones, no siguen patrones conocidos. Una de las cosas más impresionantes de estos tres conciertos es que el público conocía esas letras al dedillo. Así, la comunión entre el grupo y su público es total. Psiconautas y Manifiesto Delirista dieron paso a la festiva Los Toros En La Wii con su Fantástico que el público gritó y que, como viene siendo habitual, incluyó extractos de Amante Bandido y Lobo Hombre En París. En esta ocasión vivió un final de despendole con la sección de viento al frente.

El bis final, cuando buena parte del presente estaba ya más fuera que dentro de puro agotamiento, lo iniciaron con la mueve-gargantas Incendios De Nieve, para vivir otro momento especial gracias a El Poeta Halley que, para la ocasión, contó con los versos de Joan Manuel Serrat y su imagen en la pantalla gigante. Un emocionado Santi Balmès aseguró que se conformaba con que cada persona que asistía al concierto hubiera sentido pasar el Halley por su corazón en alguna ocasión. Lo más probable es que lo sintiéramos pasar varias veces. La emoción estaba a flor de piel. Como todo buen concierto que se precie, éste tuvo su fallo al final, cuando Julián Saldarriaga, en Planeador, tuvo problemas con sus pedales y aquello empezó a descompasarse.  Pararon y tras solucionar el problema, comenzaron de nuevo. La noche anterior hicieron la versión grabada recientemente junto a Iván Ferreiro. La despedida fue muy emocionante, con músicos y staff sobre el escenario para la foto final. La ocasión lo merecía.

El Poeta Halley fue un trabajo que obtuvo buenas críticas por parte de la prensa especializada y, lo que es más importante, fue bien recibido por el público. El grupo lo maceró en directo, haciéndolo madurar y que éste cogiera cuerpo. Lo han tocado en innumerables salas y festivales durante muchos meses, cosechando gran éxito en todas las ocasiones. Antes del verano ya había ganas de ir finalizando gira y embarcarse en nuevos proyectos. Pero había que hacerlo a lo grande, de forma especial. Y surgió la idea de finalizar con varios conciertos ante grandes audiencias. Y así llegó El Gran Truco Final. Dos conciertos, que luego fueron tres, en Madrid y Barcelona. Set-list, música y montaje totalmente revisado y renovado. Todo para generar emoción. Ese era el Gran Truco Final. Porque El Gran Truco Final se convirtió en La Gran Emoción Final.