Su momento perfecto

Artículo escrito por Mikel Arzak
Publicado el 30 de diciembre de 2017

«Buenas noches, cerramos un año perfecto, en la ciudad perfecta, en el teatro perfecto.» Así saludaba Mikel Erentxun ayer noche al público tras protagonizar un comienzo que apuntaba alto, hacia la perfección. Hay veces que se alinean las estrellas, los planetas, encajan las piezas del puzzle de la vida… y todo cobra sentido. Así se siente el ex-Duncan Dhu. Cumplidos los cincuenta y tras sufrir un problema cardiaco hace casi cinco años, el donostiarra cambió hábitos personales y comenzó a componer canciones más personales, escribiendo las letras él mismo y buscando nuevos estilos. Tras su personalísimo Corazones y ofrecer un buen concierto en la sala del Centro Cultural Intxaurrondo, siguió buscando nuevas fronteras en El Hombre Sin Sombra, que lo ha llevado a nuevos mercados más indies (ahora suena en Radio 3), ganando prestigio en el mundo musical. En la actualidad está inmerso en una larga gira que ayer finalizó etapa en San Sebastián y después de actuar en Madrid y Barcelona. Tres conciertos especiales con cambio de set-list e invitados especiales.

Con el telón bajado sonó Moonriver, de la película Desayuno Con Diamantes. Toda una alegoría de lo que vendría después. Mikel y los suyos arrancaron con Cicatrices, primer single de su nuevo disco y que, curiosamente, suena a clásico total. Hasta el saludo interpretarían El Amor Te Muerde Los Labios Al Besar y Héroe. Coincidiendo con el momento ‘perfecto’ teníamos claro lo que Mikel Erentxun pretende ofrecer en esta gira. En su disco aparece en varias canciones la voz femenina de Maika Makovski, precisamente como ingrediente básico en esa búsqueda de nuevos límites estilísticos. Esa novedad la aprovecha el donostiarra para llevar consigo a Marina Iniesta, tan joven como soberbia a la guitarra y el teclado, y que le acompaña a la voz en numerosos temas, actuales y clásicos. Si a ella añadimos a Fernando Macaya y Carlos Aranzegi a la guitarra y batería respectivamente, obtenemos una banda de muchos kilates. Con todo ello y con una elegante puesta en escena, disfrutamos de un concierto preparado con mimo, un sonido espectacular, y guiños a nuevos estilos, marca de la casa.

mikel erentxun victoria eugenia by sara oliva

Fotografía cortesía de Sara Oliva.

El primer gran momento, esos que te hacen vibrar y se ven las primeras personas levantadas, llegó con Mañana, todo un clásico que siempre funciona y que ayer alcanzó una nueva altura. Y no sería la única ocasión de la noche. El binomio protagonista de voces Mikel & Marina funcionó a la perfección en canciones como las anteriores y Llamas de Hielo u Ojos de Miel. Eso mientras Macaya & Aranzegi le daban un formidable colchón sonoro en cortes como El Mejor De Mis Días o El Principio Del Fin. Mikel Erentxun, desde hace muchos años, transforma su sonido en directo. En cada gira busca algo nuevo. Endurece su sonido hacia terrenos rockeros y rockabilly. Un ejemplo de ello fue la exhibición mostrada en Libélulas o en Corazones. En la gira Sin Sombra Mikel no pone el retrovisor. Apuesta fuerte por su repertorio más reciente. La prueba de ello es que en dos horas de concierto y 22 temas no sonó nada de la época Duncan.

No hay noche perfecta sin sorpresas. Y ayer las hubo. La primera la protagonizó la hija pequeña del cantante, que saltó a bailar con muy buenas maneras en Dakota Y Yo. Su hermano a nivel artístico Diego Vasallo interpretó con voz áspera y que contrasta perfectamente con la de Mikel el tema El Club De Las Horas. El contraste fue más acentuado si la comparamos con las dulces voces de un pequeño coro infantil, que cerró de forma emocionante Enemigos Íntimos. El cierre del concierto tuvo un invitado sorpresa de última hora. Ramón Caballero, guitarrista en varios discos y giras, tocó la guitarra en la brutal Arde Madrid. La última ‘invitada’ fue la madre de Mikel, que no pudo acudir y se perdió su canción favorita Y Sin Embargo Te Quiero.

Mikel Erentxun regresó ayer al teatro Victoria Eugenia una década después de protagonizar tres noches seguidas, llenas de invitados y sorpresas. El teatro es, para el cantante, un lugar muy especial, en el que se siente en casa. Y ayer fue otra noche muy especial para él y su público, que lo jaleó como nunca. Marina Iniesta sintió toda esa emoción, mostrándolo cuando dijo «Está siendo una noche muy bonita», la única frase que ha soltado en toda la gira. Para Mikel fue su momento perfecto.

 

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