Carta de amor

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 10 de marzo de 2018

Hay cantantes que con su segundo trabajo dan un salto. Pero no un salto al vacío, sino que caen en suelo firme. Izaro, tras un prometedor primer disco, se ha arrancado con un notable segundo trabajo donde se respira optimismo y buenas sensaciones. En Eason hace un homenaje a su ciudad de adopción. Donosti la acogió hace unos años y en ella ha desarrollado una carrera musical que la ha llevado a un nuevo nivel. Tras Om, la de Mallabia se ha fogueado en numerosos conciertos durante una larga temporada. La hemos visto en varios formatos y estilos. En todos ellos nos ha sorprendido su personalidad sobre el escenario. Aquello terminó y sabíamos que estaba preparando nuevo material. Está quedando muy bien, nos aseguraba una persona implicada en él. Sin lanzarlo, se anunciaron una primera tanda de conciertos. Y llegó la sorpresa. Mientras se conocía un primer tema como adelanto del disco, las entradas de su concierto donostiarra se agotaban rápidamente. Algo que muy pocos logran en estos tiempos. Izaro ha pasado de ser relleno en festivales o artista invitada para músicos de calibre, a ser la artista de calibre.

Izaro sabe que tiene entre manos un material muy interesante y lo quiere presentar como es debido. Para empezar, lo ha hecho en sus dos lugares vitales. El jueves 8 de marzo lo pudo hacer en el Arriaga de Bilbao y ayer recaló en el Victoria Eugenia de San Sebastián. Nada más empezar su cita donostiarra declaró que estaba emocionada, y algo nerviosa, por actuar en un lugar tan especial, en la ciudad a la que tanto quiere. El concierto iba a ser una especie de carta de amor a un lugar que quiere con especial cariño. Y lo hizo rodeada de una banda tan buena como profunda. Hubo momentos que había seis músicos sobre el escenario. Y eso que dicen que las canciones de Eason son austeras en lo musical.

Su segundo trabajo sonó completo. Hasta ese punto está segura la vizcaina de que es excelente el nuevo material, llevándolo de forma espléndida al directo. Un directo que funciona, donde deja bien a las claras su evolución en la dirección correcta. Izaro es más madura, más segura sobre el escenario. Y con una voz que ha evolucionado a mejor en un tiempo récord. En el directo de ayer sorprendió con nuevos registros. Por momentos daba la sensación de que iba a romperse ante tal entrega vocal. Arrancó festiva con Delirios, una canción pop, a la que siguió De Más y la emotiva Donostia, donde resume lo que sale de su corazón hacia nuestra, y ya un poquito suya, ciudad. Una canción con inicios melancólicos, al estilo de una canción de amor, para progresar hacia terrenos más rockeros. A su izquierda tenía apostado a Iker Lauroba, un guitarrista de finas formas que demostró un gran virtuosismo en Neguprenoa, con una guitarra en sus piernas a modo de steel-guitar. Y a su derecha, a Garazi Esnaola en un gran piano de cola que, junto a Julen Barandiaran al bajo y Oriol Flores a la batería, conformaban un combo que apoyó a la cantante con mil y un atmósferas, matices… a los que se sumaron varios artistas invitados. Como el violinista Xabi Zeberio, que hizo su primera aparición en Zuri Begira, con toda la banda sentada, e Izaro al ukelele.

Izaro arriaga by david herranz

La fotografía no pertenece a esta crónica.
Fotografía cortesía de David Herranz.

En todo buen disco hay una joya. Ese tema escondido que sorprende porque se va de madre. En Eason se va por la tangente Devil, un maravilloso tema con aires jazzy y blues que, en directo, suena fantástico, en el que la banda también se sale. La víspera había sido 8 de marzo. Y no un 8 de marzo cualquiera. Izaro lo sabía, y sobre un fondo morado, se soltó con un oportuno discurso de apoyo al feminismo, para así presentar Er(h)ori, tema responsable del arrollador éxito vivido por ella antes de lanzar Eason. Fue a un pasado reciente con la nostálgica Zangalatraba, para la que contó con el acompañamiento vocal de Leire Letu. Le siguió Eider a la muy celebrada por el público Tu Escala De Grises. Otro momento álgido fue cuando apareció Mikel Urdangarin para cantar a dúo Errefuxiatuena. Cerró set principal con la preciosa Zure Ezpainen Itsasoa.

Regresó al escenario, descalza y pisando la alfombra de la amama para encontrarse como en casa, para ofrecer un bis de dos canciones, que inició con KoiLarak, para despedirse con la festiva y latina La Felicidad, en la que Izaro se pregunta dónde se encuentra ese estado emocional. Viéndola ayer ante un abarrotado Victoria Eugenia, podríamos asegurar que la ha encontrado. Si quieres ver a una cantante con un futuro más que prometedor, tienes la ocasión de verla la próxima semana en la Zentral de Pamplona. El 23 y 24 de marzo presentará su nuevo trabajo en Vitoria y Madrid. Ya en abril tendrá fechas en Vigo, Santiago de Compostela, A Coruña, y Barcelona.