Emociones a la vigésima potencia

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 12 de junio de 2018

Parece un siglo el transcurrido desde que Love Of Lesbian despidieran gira El Poeta Halley en un concierto en Madrid y dos en Barcelona bajo el epígrafe El Gran Truco Final y que ha provocado un doble CD/DVD de reciente aparición. Pero tan solo han transcurrido ocho meses, o uno, si tenemos en cuenta el anuncio, para que hayan regresado a ofrecer una serie limitada de conciertos con el fin de celebrar veinte años de la banda de Barcelona. Unos conciertos ‘edición limitada’ que ofrecerán en Barcelona, Madrid, Valencia, Mexico… El sábado los iniciaron en un abarrotado Liceu de la capital condal. Y es que uno de los grupos estandarte del indie nacional es una apuesta segura ante este tipo de propuestas. En «20 aniversario» los lesbianos hacen un recorrido a su ya larga trayectoria, recuperando para el directo temas olvidados, como joyitas que solo conocen sus más acérrimos seguidores. Pero además lo hacen en un formato algo diferente que puede recordar, en parte, a una mini-gira que ofrecieron en 2013, y que pasó por el Kursaal donostiarra. Love Of Lesbian son unos magos de las emociones. Sus canciones son pequeñas odas a la emoción. Lo demuestran en cada actuación, aunque ésta se dé en un festival a horas intempestivas. Lo demostraron, mejor que nunca, en su despedida Halley. Y en los conciertos motivo de su 20 aniversario no iba a ser para menos. El del Liceu fue un concierto para vivir emociones; emociones de alta intensidad.

Quieren celebrar la doble década actuando en escenarios especiales. Y si hay uno en Barcelona, ese es el Liceu de las Ramblas. Se vistió de gala, con un montaje escénico tan sencillo como efectivo, en una estructura lumínica en tres alturas mas unos artefactos de lo más elegantes. El sonido fue de menos a más, ya que un inicio renqueante hizo peligrar las dos horas y media que duró el concierto. Julián Saldarriaga apareció sobre el escenario para disparar ritmos electrónicos desde una máquina que utilizaría en ocasiones durante la primera mitad del show. Entonces se encendieron las primeras emociones cuando el resto de músicos se acercaron al escenario cruzando el patio de butacas por el pasillo central y arrancar con la fatalista Carta A Todas Tus Catástrofes del disco Maniobras de Escapismo. Precisamente fue ese trabajo iniciático el que más interpretaron. Porque durante sus siete primeros años de singladura artística cantaron en inglés, lanzando tres trabajos que pasaron sin pena ni gloria por un mercado tan exigente. Durante el concierto quisieron recordar aquellos tiempos, anécdotas incluidas, en los que decidieron pasarse al castellano. De aquellos inicios rescatarían Satellites.

love of lesbian liceu ozon

Fotografía cortesía de Begoña Ozón.

Los temas sonaron diferente, en general rebajándoles la intensidad para acercarse a un público que estaba ávido de vivir aquello de la forma más próxima posible. En el escenario pudimos ver a la sección de viento que ya los acompañó en los conciertos de El Gran Truco Final, y una sección rítmica extra. Aunque 1999 es su trabajo icónico, Maniobras de Escapismo fue la protagonista de la noche con cortes como La Niña Imantada, Mi Personulidad, el tema que da nombre al disco, Música de Ascensores, Domingo Astromántico, hasta un total de siete canciones. El show de los lesbianos estuvo trufado de momentos especiales. Los cuatro del grupo hablaron para contarnos historietas de estos 20 años que a Santi le han parecido pocos. El batería, Oriol Bonet, quien soltó unas lágrimas al final de El Poeta Halley, saludó emocionado a su madre, sentada en platea, asegurando ser un hombre feliz por pertenecer a esa familia que es Love Of Lesbian. Jordi Roig, el que siempre está a metro y medio de Santi Balmès, contó el momento en que éste le dijo que tenían que pasarse al castellano «y va y lo hace con una letra como la de Los Niños del Mañana, que tela». Y sonó, y se convirtió en Los Hombres de la Manada, que el público coreaba «qué hijos de puta».

Puntos álgidos con el público que no paraba de levantarse, sentarse, corear a grito pelado con jitazos como Noches Reversibles, la elegante Wio, Antenas Y Pijamas, o La Noche Eterna. Hasta que llegó uno de los momentos más especiales de la noche y que sirvió como interludio para una segunda parte gloriosa. Primero Julián y Santi, en acústico, interpretaron Mi Primera Combustión, para después, quedarse solo Santi y disparar una poderosa versión de Allí Donde Solíamos Gritar, que terminaría todo el grupo en su versión ya conocida. El público bramaba desde el patio de butacas. Aquello ya era un éxito arrollador. Pero aún quedaría mucho más. Una segunda parte trufada de éxitos como 1999, Belice con Fluren a los teclados, Me Amo con un interrogante «¿Quién es M. Rajoy?», Manifiesto Delirista… para despedirse con otra icónica… Club De Fans De John Boy. Un par de bises incluyeron Oniria e Insomnia, el estreno El Astronauta Que Vio A Elvis, perteneciente al film animado «Memorias de un hombre en pijama», para terminar con las más actuales Bajo El Volcán y Planeador.

Una fuerte y larga ovación despidió a un grupo que se maneja como pez en el agua en las distancias cortas. Saben manejar, a través de unas canciones que, gracias a un intenso empaque instrumental y que convierten canciones normales en triunfalistas, sentimientos donde la emoción juega un papel indiscutible. Y en su concierto del Liceu las emociones se dispararon a la vigésima potencia. Ahora su gira 20 aniversario llega al Circo Price de Madrid, a Valencia, a Mexico, para regresar al Liceu en un mes.