Rugido dorado

Artículo escrito por Mikel Arzak
Publicado el 27 de octubre de 2019

León Benavente lanza nuevo trabajo. Es uno de los discos del año. Y lo andan presentando a fuego lento. En determinadas salas y en determinadas fechas. Ya llegarán tiempos frenéticos con horarios narcóticos a golpe de festival. Y se entiende. Porque Vamos a Volvernos Locos, que así se llama el tercer largo del cuarteto, es un disco trufado de temas donde bajan de revoluciones. Cosas de la madurez. Lo que no cambia son las letras afiladas como cuchillos, obra de Abraham Boba. Con todo ese bagaje se presentaron, una vez más, en una abarrotada sala del centro de cultura Intxaurrondo. Seguramente llenarían aforos mayores, pero ellos se sienten muy bien en este tipo de salas.

Para esta gira los Benavente han cambiado sustancialmente su propuesta con respecto a su anterior visita. El montaje escénico es menos espectacular pero más cuidado, más elegante. Como su disco, que lo presentan casi al completo. Inician con Cuatro Monos, tema de arranque de su nuevo disco, y observamos a las claras su nueva puesta en escena. A Boba se lo ve más tranquilo. Al menos en el inicio. Tan elegante él, le sienta como un guante la estética del escenario. En la canción los señala como los cuatro monos, que (ya) no son leones, pero saben rugir. Y ese rugido va, sin darnos cuenta, en un in-crescendo perfecto a lo largo de la hora y media de absoluto show rodeado de cortinas doradas.

leon benavente intxaurrondo

De la locura de su último trabajo ofrecieron 10 cortes, arrancando con la triada Cuatro Monos, Amo con su atrevida letra, o la revolucionaria Como La Piedra Que Flota. Subieron tono con La Ribera, que ya suena a clásico, o Se Mueve. El público tuvo el primer gran subidón con Ánimo, Valiente, No Hay Miedo y Aún No Ha Salido El Sol. Momentos en que Abraham Boba se transformaría en otro Abraham Boba; el que reconocemos de otros tiempos. El que suda la camisa hasta hacerla transparente.

El concierto transcurrió entre temas nuevos y temas anteriores, cambiando de estilo sin que nos diéramos ni cuenta. Volando Alto, Tipo D, Disparando A Los Caballos, California o Ayer Salí, que cerró set principal. Regresarían con La Canción Del Daño, que Boba presentaría como la canción del año. Sonó muy elegante. El despiporre final lo protagonizaron Ser Brigada y Gloria, todo un himno a la felicidad. Estaban felices de estar en Donosti y lo demostraron en hora y media de rugido dorado.

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