Exquisito laberinto

Artículo escrito por Mikel Arzak
Publicado el 5 de noviembre de 2019

El bueno de Ludovico Einaudi se embarcó en un proyecto ambicioso hace un año. Componer una decena de temas y grabarlos en siete variaciones para lanzar durante este año Seven Days Walking; un trabajo compuesto por siete discos que han ido apareciendo en el mercado, mes a mes, desde marzo. El propio Ludovico ha señalado que la inspiración le vino cuando caminaba, a primera hora de la mañana, por rutas de montaña. Luego, ya en el estudio, se vio en un laberinto grabando esa inspiración. Cuando uno escucha la palabra laberinto, inmediatamente le viene a la mente el film El Resplandor, de Stanley Kubrick. Algo que produce desasosiego, se mire por donde se mire. Pero Einaudi, con estos discos, y tras lo que pudimos ver, escuchar y sentir en su concierto del Kursaal, busca justo lo contrario.

El Auditorio del Kursaal vivió un lleno absoluto para vivir un concierto del compositor de la música de Intocable. Sí, a Ludovico Einaudi le ocurre como a Michael Nyman (El Piano) o a Yann Tiersen (Amelie). Llevar sobre sus hombros el sambenito de ‘sí, el de la música de tal película’. Siendo un pianista en principio clásico, llamó la atención el tirón que tiene entre público joven, claramente mayoritario en la noche de ayer. Y enfervorecido, como demostró en los bises. Ya le gustaría disfrutar de ese tipo de tirón a muchas estrellas del Rock. El montaje escénico es de los más cuidados que hemos visto últimamente, con unas pocas luces magistralmente situadas y una gran pantalla al fondo donde se proyectaban imágenes que remarcaban la música en cada momento.

ludovico einaudi kursaal by larraitz otazo

Fotografía cortesía de Larraitz Otazo.

Como en un anochecer, entre luciérnagas, apareció Ludovico junto a Federico Mecozi al violín y Redi Hasa al violonchelo, para interpretar, de principio a fin, su último trabajo, llegando a las más de dos horas de concierto. Al principio sonó más tranquilo, más relajado, con cortes como Low Mist o A Sense of Symmetry. Momento en el que uno se podía dejar mecer en la butaca. Luego, como sin que se diera uno cuenta, fue aumentando el ritmo, la tensión musical, con temas como Elements, Fox Tracks, incluso llegando al post rock en Cold Wind. Hubo tiempo para un par de ensayos al ritmo de frecuencias de radio o siguiendo patrones de vértices en pantalla.

Un bis atronador hizo regresar al italiano para interpretar, solo al piano, un medley que incluyó un corte de la banda sonora de Intocable y finalizar por todo lo alto de nuevo junto a sus dos acompañantes. Ludovico Einaudi es un gran pianista que regresó a San Sebastián siete años después de su anterior visita en el Victoria Eugenia, justo antes de despuntar. Con Seven Days Walking se embarcó en un laberinto creativo del que ha salido muy bien parado, creando un trabajo exquisito que nos transporta a sensaciones placenteras. A partir de hoy las podrán vivir en ciudades como Madrid, Sevilla y Barcelona con todo el papel vendido.

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