Recuerdos de… Depeche Mode

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 19 de diciembre de 2020

Descubriendo el grupo

Corría el año 1989, cuando escuché un tema en una radiofórmula. Se trataba del tema en directo de Everything Counts que se incluía en el icónico 101 de Depeche Mode. En aquellos momentos no sabía nada de aquel grupo. Eran unos totales desconocidos para mí. Pero ese tema me tenía atrapado. Unos meses después me hice con el disco en formato cassette. La canción en cuestión cerraba el concierto y, para escucharla y no estropear la cinta de larga duración, la ponía desde el principio. Lo que no medí bien es que todo aquel directo, sus 20 cortes, me atraparían también. Recuerdo escucharlo casi todas las tardes a toda pastilla en mi casa. Y cuando no era en casa, lo hacía en un Walkman allí donde estuviera. Así comenzó mi devoción por los cuatro de Basildon que, por aquel entonces, aún eran unos auténticos desconocidos del mainstream musical, aunque muy reconocidos en canales alternativos. Su historia estaba a punto de cambiar.

Depeche Mode 101

Ya el concierto que ofrecieron para grabar 101 se convirtió en un hito en la historia de la música. Fueron el primer grupo de música electrónica en llenar con 70.000 personas un estadio de fútbol americano, el Rose Bowl de Pasadena (California). Eso ocurrió al final de una gira donde presentaban Music For The Masses, en mi opinión su mejor trabajo y que incluye todo un himno como es Never Let Me Down Again. Para muchos expertos, aquel doble duración es el mejor disco en directo de la historia. Su sonido es, en cualquier caso, inconfundible. Luego llegaría el disco que lo cambiaría todo. Su inconfundible portada es ya icónica. Violator rompió todos los registros con un sonido que fundió los plomos de la música electrónica con unos toques de Rock rompedores. Vendieron millones de copias en todo el mundo gracias a temas como Personal Jesus y Enjoy The Silence. La triada perfecta llegaría con Songs Of Faith And Devotion, un disco que fue una verdadera tortura para sus protagonistas y que perdió a su talismán Alan Wilder tras una larga y exhausta gira mundial. Una gira que casi pasa por San Sebastián y que, en aquel verano de 1993, era difícil ver un directo si no te tocaba cerca. Luego Internet cambiaría todo eso. Aquella gira, al margen de lo problemática que fue, se convirtió en otro hito en su historia. Anton Corbijn diseñó un montaje espectacular al estilo de U2 y lo registró para una película que acaparó grandes críticas de la prensa especializada. Tras 101, el mejor directo de la banda.

Devotional destrozó la banda. Drogas, alcohol, estrés… Tras aquello, Alan Wilder, el productor en la sombra del grupo, decidió abandonar a través de un comunicado que no decía nada y lo decía todo. El resto, los integrantes originales que formaron Composition Of Sound (primer nombre del grupo) en los albores de los 80, decidieron, por segunda vez en su historia, tirar hacia adelante con un nuevo y accidentado disco que, bajo el título de Ultra fue, en mi opinión, el último gran disco de Depeche Mode. No hubo gira. Dave Gahan y Martin Gore no estaban para demasiadas historias. Un año después, en 1988, lanzaron una recopilación de singles y realizaron una breve gira que pasó por San Sebastián. Emocionado y con muchas ganas, asistí al Velódromo de Anoeta para disfrutar de un esperadísimo concierto. Salí decepcionado. Con la sensación de no haber vivido un concierto de mi banda favorita. Aunque tuvo buenas críticas como se puede comprobar aquí, el montaje era demasiado simple (parecía que Anton Corbijn se había imbuido por el ambiente que se vivía por aquel entonces en la banda), y lo que era peor, el sonido era demasiado bajo, demasiado apagado. Como si les diera vergüenza actuar. Aquella gira, de la que hay documento videográfico ofrecido por la MTV, tuvo un epílogo muy especial con un concierto en el festival KROQ Almost Acoustic Christmas, donde ofrecieron un fantástico show.

Cada cuatro años

Tras aquellos años complicados y recuperar buenas sensaciones, Depeche Mode entraría en una nueva etapa en la que grabarían un disco y realizarían su gira correspondiente cada cuatro años. En 2001 apareció Exciter, un disco en el que la banda daría un nuevo giro en su estilo hacia pasajes más tranquilos. Tiempo después, Gahan declararía que el disco debió llamarse Love, dejando claro cuál es el estilo que respira el trabajo. A aquel disco le seguiría una gira que lo cambiaría todo para bien. Aún con dudas pero mucho más seguros, diseñarían una gira en dos fases y un número concreto de galas. Pasaron por Barcelona y tuve la suerte de asistir. Fue todo un reencuentro con el grupo que tantas alegrías me había aportado durante tantos años. El montaje era tan limpio como espectacular, un set-list perfecto, y un sonido alucinante. En un ambiente perfecto que solo he visto en numerosas ocasiones en el Palau St. Jordi, entré en un estado de ligereza absoluta. Creía estar levitando. Fue tal esa sensación que una vez finalizado el show, para desgracia de un buen amigo, permanecí ausente durante largo rato, mientras descendíamos Montjuic y cogíamos un Metro hasta plaza Catalunya para cenar algo rápido. Estuve un largo rato flotando. Una gran y potente experiencia.

A partir de entonces no me perdí ninguna gira. En todas los he visto varias veces y en varios países. Nunca me han defraudado. En 2006 con la gira Touring The Angel, los vi en Toulouse, Milán, Barcelona y, en una extensión de la misma, en el Estadio de Anoeta de San Sebastián. Fue, seguramente, el último gran concierto de aquella gira. Existe un disco oficial que lo recoge. Tras el concierto unas cuantas personas organizamos una fiesta post-concierto en una discoteca hoy desaparecida. En aquella gira descubrí algo que luego iría confirmando en posteriores tour. Depeche Mode evoluciona sus conciertos a medida que transcurren sus diferentes etapas. Los setlist van cambiando y el modo de interpretar sus temas va variando. Es una de las cualidades por las que, buena parte de sus seguidores los ven tantas veces en una única gira.

El año 2009 fue algo muy especial para mí. Tras lanzar Sounds Of The Universe, iniciarían una accidentada gira bajo el nombre de Tour Of The Universe. Por motivos de salud de su líder Dave Gahan cancelaron numerosas fechas. Me vi sorteando esas fechas cual saltimbanqui de circo. Tras un reguero de cancelaciones ofrecieron un brutal show en el Stade de France de París. Tras aquello, los volví a ver en el Bilbao BBK Live, donde, por casualidades de la vida, comenzó la andadura de Vamos de Conciertos. De aquel concierto, de las emociones vividas, existe una iniciática crónica en este enlace. Luego repetiría por dos veces en Barcelona. Dos grandes conciertos que sirvieron para un DVD que aparecería unos meses después.

Cuatro años después regresarían al Bilbao BBK Live para presentar Delta Machine. Acudiría con una mayor bagaje profesional con Vamos de Conciertos a disfrutar del festival, de su ambiente, de sus gentes, y de lo que allí se cocía. Tras Editors, Depeche Mode ofreció un sólido concierto (con algún fallo técnico) que nos dejó perlas como una versión oscura de Black Celebration. De todo ello hablo largamente en una crónica que me trae gratos recuerdos. Volvería a verlos en Madrid unos meses después en una doble fecha que no dejó a nadie indiferente. Fueron muy espléndidos, realizando seis cambios entre una noche y otra.

El grupo sigue su cronograma de cuatro años y en 2017 regresan, por tercera vez, al festival grande de Bilbao para ofrecer un show que me recordó al de París de 8 años atrás por su contundente sonido, cualidad que mantendrían durante toda la gira. No hay ni que decir que ofrecieron un show sin fisuras, a lo grande, tras haber puesto Spirit en el mercado, un notable trabajo que recogió muy buenas críticas. Meses después los volvería a ver en Barcelona donde, para asombro de propios y extraños, ofrecieron un set lleno de Hits sin parar. ¿Sería una señal de despedida? No lo sabemos. Lo que sí es cierto es que 2021 está al caer y no se conocen noticias de nuevo material, no digamos ya de gira correspondiente.

Depeche Mode son la banda de mi vida. Me han acompañado durante más de 30 años. Eso lo dice todo.

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