Recuerdos de… Russian Red

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 8 de enero de 2021

Descubriendo a la artista

Recogiendo el hilo de lo que ocurrió en el Escenario Verde del Heineken Jazzaldia durante julio de 2009 continúo con una artista que entonces se asomaba con un disco bajo el brazo cuyo estilo era muy claro, muy definido. Y así, en una tarde soleada, Russian Red ofrecía un bonito concierto fiel al estilo del disco I Love Your Glasses. Aquel show que cuento en una crónica no pasó a convertirse en nada especial, más allá de pasar un agradable rato gracias a unas bonitas canciones. El asunto es que Lourdes Hernández González, nombre real de Russian Red, se destapó con su siguiente trabajo grabado en tierras inglesas con parte del personal de Belle And Sebastian. Un disco grandioso de principio a fin que, en una larga gira, dio maravillosos giros que dejaron alucinados a sus seguidores. Luego desaparecería, cual campana de gauss. Pero lo vivido aquellos años con Fuerteventura merece ser recordado.

Russian Red demostró un crecimiento personal y artístico cualitativo en Fuerteventura. Un trabajo en el que rompía con su pasado y evolucionaba hacia nuevas sonoridades, estilos y atmósferas. Unas buenas canciones que fueron muy bien trabajadas en Glasgow por Tony Doogan y en las que participaron varios miembros de Belle And Sebastian. El resultado es un espléndido trabajo lleno de luz y con muy buenos momentos. Lourdes sabía que tenía algo bueno entre manos y lo quiso impulsar en directo. Se embarcó en una gira de varios años en los que su directo evolucionó de forma evidente, con cambios en cada uno de ellos. Algo que no pasó desapercibido.

russian red fuerteventura

La vorágine «Fuerteventura»

El verano de 2011 lo comencé con una maravillosa velada en La Ciudadela de Pamplona, donde Russian Red presentó su nuevo y flamante trabajo. Con una banda liderada por Charlie Bautista ofreció un excelente concierto que no dejó a nadie indiferente. Tocó (casi) todo su nuevo disco, rescatando un único corte de su primer trabajo que dejó para los bises. Fue un maravilloso concierto en un lugar muy especial y que mostraba el potencial que tenía una gira que disfrutaríamos muchas más veces.

A principios de 2012, unos meses después, Fuerteventura se hacía mayor en el cubo pequeño del Kursaal donostiarra. El grupo que acompañaba a la madrileña había cambiado sensiblemente, buscando un sonido más desnudo y contundente, con guitarrazos que nos dejaron sorprendidos en el asiento. Un concierto que nos demostraba la inquietud de Lourdes en la búsqueda de nuevas propuestas en base a un mismo trabajo. Eso siempre he valorado en los artistas. Y eso lo hacen muy pocos. Ese mismo año regresaría a Donosti para ofrecer un magnífico concierto en el Monte Igeldo. En esta ocasión, el sonido Fuerteventura volvía a evolucionar gracias a la participación de miembros de Belle And Sebastian que le daban un toque muy personal al sonido. Un show muy luminoso.

Lourdes, en aquella época, nos demostró una hiperactividad que nos dejaba sin aliento. Solo unos meses después, en noviembre, ofreció una serie de conciertos donde versionaba a los Beatles. Ahí es nada. Uno de esos recitales recaló en una sala de Barakaldo. Allí defendió un ramillete de fantásticas canciones de los británicos con gran solvencia. No desaprovechó la ocasión para despedirse con material propio. Un concierto que se convertiría, sin saberlo, en su despedida.

El final de la campana de gauss

En 2014 regresaría con un nuevo trabajo que pasó sin pena ni gloria. Seguramente porque, tras unos pocos conciertos, Lourdes decidió dejar atrás su carrera musical para encarar una nueva etapa personal y profesional en Estados Unidos. Un disco de versiones es lo último que ha publicado en 2017. De conciertos no se sabe nada.

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