Recuerdos de… Bruce Springsteen

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 24 de enero de 2021

Descubriendo al artista

¿Quién no conoce al Boss? Bruce Springsteen ya es un icono musical. Un compañero de clase era fan del norteamericano… pero yo andaba en otra movida. Años después un compañero de trabajo me machacaba con lo bueno que era el jefe en directo. De otra dimensión… pero no actuaba por aquí. A finales de los 80 me hice con su disco Tunnel Of Love, un disco que me gustaba escuchar, sobre todo Tougher Than The Rest, cuyo ritmo y estilo es como un chute de adrenalina. Springsteen es, como en otros muchos casos, uno de esos músicos que te mola en directo. Y tendría la suerte de verlo una cuantas veces a partir de su actuación de 2008 en San Sebastián.

Donosti cuenta con un estadio de fútbol en el que se han programado algunos conciertos desde que Pink Floyd actuara en el verano de 1994. Todo un hito musical que supuso un bombazo musical para la ciudad. Desde aquello han pasado por el campo de fútbol de la Real Sociedad formaciones como U2, Rolling Stones, Depeche Mode, Bon Jovi… Pero si hay un artista que ha mantenido una relación especial con este lugar, ese es Bruce Springsteen, quien ha actuado hasta en tres ocasiones, protagonizando un lleno absoluto en todos ellos. Algo al alcance de muy pocos. Pero es que el Boss es de otra galaxia en directo.

bruce springsteen tunnel of love

Actuación e idilio con San Sebastián

Se anunció a bombo y platillo. No era para menos. El Boss actuaría en julio de 2008 en el Estadio de Anoeta para presentar Magic. Esto último poco importaba. Se agotó todo el papel en tiempo récord. Llegó el día y acudí acompañado por amistades  y familiares. Tuvimos la suerte de acceder al área VIP de la zona de entradas de pie. Bruce Springsteen no llevaba un gran montaje. Ahí no reside su truco. El quid de la cuestión es su entrega, su feeling con el público, la que organiza es descomunal. Durante tres horas la lía bien parda. Como se puede leer en la crónica de El País su concierto donostiarra fue todo un éxito. Acompañado por la enorme E Street Band desgrana sus temas más conocidos y otros no tan habituales. Cada concierto tiene un set troncal, modificándolo in-situ según lo que le pide el público. Así cayó Tougher Than The Rest, que me dejó de piedra. El Boss se vacía, literalmente. Se deja la piel. Suda cada canción como si fuera la última. Tras tres horas él, y no solo él, acaba totalmente agotado y con la adrenalina por las nubes. El público termina igual. Allí me enamoré de su directo.

A partir de entonces Bruce y su familia iniciaron un idilio con Donosti. Tal vez fuera por su tranquilidad, por sus gentes, educadas hasta el extremo, o, tal vez, por la tarta de queso del Zuberoa, por la que el norteamericano se pirria. Sea por lo que sea, en varias ocasiones se le ha visto por la ciudad, en la que ha practicado surf o paseado sus calles. Es tal ese idilio que cuando ha regresado para actuar en localidades cercanas, eligió San Sebastián para establecer su breve alojamiento. Hay que decir que la última vez que actuó en San Sebastián pasó aquellos días en la localidad francesa de Biarritz.

El paréntesis bilbaino

Tan solo un año después lanzó al mercado su icónico Working On A Dream e inmediatamente se sumergió en una nueva gira. Él quería repetir por estos lares y la promotora local propuso el campo de fútbol San Mamés de Bilbao para no repetir y jugar con el riesgo. Ante un lleno absoluto, el Boss ofreció otro gran concierto que fue un calco de su anterior, acontecido en San Sebastián. Aquella gira fue una especie de continuación de la anterior. Al inicio, el cantante declaró «Esta noche la vamos a liar parda con nuestra música y espíritu. Nosotros ponemos la música y vosotros el ruido». Y sí, de nuevo, Springsteen se vació en una gran actuación, liándola bien gorda. Una pena que la calidad del sonido no estuviese a la altura.

Bruce quiere actuar en San Sebastián

En 2012 lanzó un notable Wrecking Ball y, aunque la negociación fue muy dura, lo volvimos a tener en el Estadio de Anoeta. Una tarde noche de finales de primavera comenzó a llover con fuerza y el Boss apareció con una inusitada fuerza para ofrecer un fantástico concierto que fue una continua lucha contra los elementos. De nuevo disfrutamos de un largo concierto en el que sonó buena parte de su nuevo trabajo, demostrando que tras unos cuantos trabajos mediocres, el jefe había dado con la tecla. Mezclado con la lluvia y la entrega habitual en el cantante, el concierto se convirtió en algo épico.

En 2016 Bruce Springsteen protagonizó una gira en la que conmemoraba The River, trabajo lanzado en 1980 y que lo dio a conocer para el gran público. En sus conciertos interpretaba el disco de forma íntegra que luego fue modificando. Para cuando llegó a Europa la idea se empezó a diluir para ofrecer conciertos más habituales en él. Así las cosas, recaló en el Estadio de Anoeta en mayo de 2016. Hay que decir que ese año San Sebastián fue Capital Europea de la Cultura. El concierto no estaba enmarcado en dicha celebración, pero se convirtió en el gran acto de masas del año. Más de 40.000 personas llenaron, una vez más, el lugar para saciarse de un gran concierto. Es curioso que tras dos visitas al mismo lugar y una más en un lugar cercano, sigue arrastrando miles y miles de personas para llenar un Estadio que, en otras circunstancias no se llega a llenar, incluso con fracasos estrepitosos. Pero el Boss es mucho Boss y llena siempre. El show, otra vez, duró casi tres horas, en las que el norteamericano y su fantástica banda desgranó 35 temas que encendió a un público al que no dejó indiferente. Brutal lo de este cantante.

Springsteen ha seguido componiendo y lanzado trabajos más que interesantes, tanto en solitario como con la E Street Band. De conciertos nada se sabe. El norteamericano está muy mayor para ofrecer lo que él pretende. Si lo volvemos a ver será en conciertos más breves, de unas dos horas. Pero quién sabe. Lo que está claro es que si se promueve una nueva gira, ésta pasará por San Sebastián.

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