Recuerdos de… Yann Tiersen

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 6 de febrero de 2021

Descubriendo al artista

Como muchos, conocí a Yann Tiersen a través del film Amelie, una de las películas más exitosas de la factoría francesa. Una de las características del film protagonizado por una desconocida Audrey Tautou es que está ambientada en París. Y este detalle no es gratuito. La cinta respira a ambiente parisino por los cuatro costados. Y para lograrlo la banda sonora toma gran protagonismo. Esos sonidos de piano y acordeón envuelven una historia cual guante en una mano. Perfectamente. A partir de entonces el bretón se hace archifamoso, componiendo otra banda sonora para Good Bye Lenin! y Tabarly, creando un estilo propio e inconfundible. Tras esos éxitos ofrece conciertos en festivales y en solitario. Ahí comenzaría una trayectoria que descubriría a un artista inquieto como pocos.

yann tierse amelie

La montaña rusa Yann Tiersen

A Tiersen lo he visto en tres ocasiones. Mi relación con el músico francés a través de sus conciertos ha sido de sorpresa continua y de irme acostumbrando a sus inquietudes. En 2006 ofreció un concierto en la sala Gazteszena donostiarra. Acudí a él con el chip Amelie en la cabeza. Creo que no era el único. Pero como luego conocería, Yann Tiersen estaba harto de su fama por la peli francesa y tras cinco años de aquello y lanzar Les retrouvailles, proponía un show que, si bien tenia reminiscencias de la música parisina, jugueteaba con toques rock. En una crónica posterior recordaría este concierto escribiendo «En 2006 nos visitó en la sala Gazteszena y la sorpresa fue mayúscula. Ante una audiencia que no comprendía nada, Yann Tiersen ofreció una cara totalmente rockera y acelerada de su música en la que a duras penas se intuían clásicos de Amelie o GoodBye Lenin. En las crónicas del momento se decían cosas como «Amelie se ha vuelto rockera».».

En 2011 regresó a San Sebastián para presentar Dust Lane, un trabajo compuesto tras el fallecimiento de su madre y de un buen amigo. En un Victoria Eugenia abarrotado, el de Amelie, sin esa pesada mochila, nos subió en su particular montaña rusa, demostrando una inquietud creativa que, en esta ocasión, escoraba a ambientes electrónicos. Pero hubo de todo… potentes bases, guitarrazos, locuras sobre su violín, gritos guturales… Y sí, hubo un detalle de la película icónica. Pero totalmente camuflada. Curioso fue su entrada y despedida del escenario, totalmente en silencio. Como hiciera el bueno de Rufus Wainwright en una de sus giras, Yann utilizó esta gira como terapia para reponerse de un duro momento vital.

En 2014 regresaba a la actualidad con Infinity, un trabajo sorprendente por su propuesta totalmente novedosa en la carrera del bretón. Producido por Daniel Miller o Gareth Jones, Tiersen echaba el resto en un disco tranquilo, muy cuidado. En su gira de presentación recaló en el Auditorio Kursaal. Un concierto que alucinó al público que, aunque le costó entrar, lo disfrutó de forma intensa. De nuevo fue un carrusel de emociones en forma de estilos musicales. Sonaba calmado, a lo Jean Michel Jarre, rockero, sintético… Una auténtica locura gozosa.

A Yann Tiersen se le conoce por su famosa banda sonora de Amelie. Pero el francés quiere trascender por otros estilos, otros trabajos, otras inquietudes. Y si quieres conocer un músico inquieto, ese es Tiersen. Y ante tal locura artística es complicado acceder. Por eso sus conciertos van perdiendo público. En San Sebastián lo pudimos comprobar. Pero ese público que lo comprende, que acepta esa propuesta arriesgada, disfruta como pocos. Yann lo sabe y es lo que ofrece.

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