¿Peligran este año los festivales y grandes conciertos?

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 21 de febrero de 2021

Centremos el tiro. El año pasado los conciertos se cancelaron o se retrasaron un año. Paul McCartney optó por cancelar su concierto de Barcelona. Fue de los pocos que optaron por esa vía. La gran mayoría los retrasaron. Wilco, Bryan Ferry, Elton John, Amaral, Queen & Adam Lambert, Aerosmith… Y casi todos los festivales no tuvieron más remedio que trasladar sus ediciones 2020 a 2021. En esa decisión existía un espíritu optimista. Un año es mucho tiempo y se espera que la pandemia producida por la Covid-19 sea controlada lo suficiente como para poder celebrar conciertos de gran formato y festivales veraniegos donde se producen asistencias masivas. A finales del año pasado la cosa pintaba bien. Se aprobaban varias vacunas y los diferentes gobiernos se las prometían, y nos prometían, muy felices. Nos aseguraron que para cuando llegase el verano el 70% de la población estaría vacunada. Cuando escribo este artículo estamos llegando a finales de febrero. El proceso de vacunación no se está desarrollando como se esperaba y ahora se habla de que podríamos llegar a ese famoso 70% de la población vacunada a lo largo del verano. Eso lo cambia todo. Es verdad que hay expertos que creen que podrá salvarse el verano a nivel turístico, ya que un importante porcentaje de la ciudadanía podría estar vacunada a comienzos de verano. El turismo estaría salvado. Pero los festivales y los conciertos de gran formato es otra cosa. El panorama es más complicado.

Algunas alarmas ya han saltado. Los conciertos de Queen & Adam Lambert y Aerosmith han sido nuevamente retrasados a 2022. Kursaal Eszena sigue anunciando sus grandes apuestas de la temporada en los conciertos de Bryan Ferry y Wilco, que ya fueron retrasados desde sus fechas originales al próximo mes de junio. Son dos conciertos que no pueden celebrarse con limitación de aforo. El lleno está asegurado. Y las entradas aún no están a la venta. Toda una señal. Y no es una buena señal. Por otro lado, nuevas giras de artistas importantes, como The Weeknd, se están anunciando para la segunda mitad de 2022. Recientemente se ha sabido que se está trabajando en un concierto que se podría celebrar en el Estadio de Anoeta durante el verano de 2022. Son datos que nos dicen que hasta bien entrado el año que viene no viviremos una normalidad en el sector de los conciertos y festivales.

Bilbao BBK Live es uno de los grandes festivales del año. Se celebra en julio, concretamente los próximos 8, 9 y 10 del mes veraniego. Reúne a más de 30.000 personas en el monte Kobeta de Bilbao. Muchas de esas personas hacen noche en un camping que se monta en un lugar cercano. Hay que ponerse en ese lugar. Miles de personas que no paran de moverse. No solo se agolpan, bailan, se mueven para disfrutar de una gran cantidad de conciertos. Como es lógico, consumen comida, beben… Un festival es mucho más que ver conciertos de gran formato. Y esa situación no parece casar muy bien con una pandemia. Por mucho que ésta esté en vías de ser controlada. Festivales de ese formato, con mayor o menor aforo, es muy probable que deban ser nuevamente aplazados a 2022.

festivales

El Heineken Jazzaldia es otra cosa. Ya el pasado verano se replanteó y se pudo celebrar en un formato diferente. Se canceló la programación original y se propuso otra más local, en emplazamientos donde controlar un aforo reducido. Para compensarlo, algunos conciertos se ofrecieron vía streaming. Una idea que funcionó muy bien y que dio un aire de cierta normalidad al verano donostiarra. La misma línea siguieron la Quincena Musical y el Festival de Cine. Este año aún no se ha anunciado la programación. No se sabe aún hasta dónde podrá llegar el Jazzaldi en cuanto a cantidad de conciertos. Parece que se volverá a circunscribir a lugares donde se pueda controlar el aforo. Con suerte, éste podrá ser más amplio del que se ofreció el año pasado. Nuevamente, no veremos nada de Escenario Verde y similares.

Ebrovisión es uno de mis festivales favoritos. El de Miranda de Ebro es un festi de tamaño medio, donde se vive un gran ambiente y que cuenta con una muy buena oferta de conciertos. En 2020 estaban de aniversario y nos proponían una edición sorpresa. No se conocía su cartel. Algo que la convertía en una edición muy atractiva. Desgraciadamente, como en tantos otros casos, tuvo que ser aplazada a 2021 con el mismo concepto. Se celebra el primer fin de semana de septiembre y eso le da cierta ventaja. Reúne entre 6.000 y 8.000 personas cada día y tiene las mismas características que otros festivales en cuanto a movilidad y comportamiento. Es dudoso que se pueda celebrar. Y si se celebra, es probable que lo haga con limitaciones. Veremos.

Dos semanas después tenemos el urbano Donostia Festibala cuya edición 2021 será la que estaba programada para 2020. Como el anterior, su celebración podría estar en el aire, según cómo vaya la vacunación de la Covid que se está llevando a cabo con dificultades.

De cara al otoño hay otras citas importantes, como el festival BIME de Bilbao o conciertos importantes como el de Elton John o Amaral. Queda mucho tiempo para ello y sí parece que llegaremos a esas fechas con la famosa inmunidad de rebaño lograda. Si nada se tuerce, es probable que se puedan celebrar todos ellos. Especialmente el de Elton John, que se celebra con todo el público sentado.

La situación no pinta nada bien. Hay que tener en cuenta de lo que estamos hablando. Tanto en los conciertos de gran formato como en los festivales se produce una fuerte movilidad de público. Es imposible controlar su aforo y, mucho menos, su movilidad y comportamiento. Este hecho, junto al progreso de vacunación, que no transcurre como a todos nos gustaría, hace que esté muy complicada la celebración de nuestros festivales favoritos. 2021 huele a 2020. Estaremos atentos.