Un paso hacia la normalidad

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 23 de mayo de 2021

Son tiempos complicados. La cultura está muy parada. Desde instituciones y promotoras impulsan conciertos a pequeña escala en auditorios con aforos limitados o muy limitados y pequeñas salas. Así tiran ciertos grupos y artistas que pueden arrastrar esos aforos y dar cierta imagen de regreso a la normalidad que, en realidad, poco tiene de normal. Un claro ejemplo de ello es Vamos de Conciertos, que en el último año ha cubierto un par de conciertos. Y en medio de esta pesadilla un grupo de esos que se comprende en directo ha dado un pequeño golpe en la mesa y se ha tirado a la carretera, proponiendo una gira como las de antes. Larga y con fechas concretas. Nada de incertidumbres. Aprovechando el lanzamiento de un nuevo disco, Love Of Lesbian recaló ayer en el Baluarte de Pamplona, en lo que significó su cuarto concierto de la gira. Antes pasaron por Viladecans, Valencia y Zaragoza. Y antes de eso protagonizaron el que será recordado como el gran concierto de la pandemia. Un experimento ante 5.000 personas en el Palau St. Jordi en el que el grupo tiró de hits para emocionar, y mucho, a un público que lo disfrutó en un entorno seguro. Como contamos en este artículo, el resultado fue excepcional y debió servir para que en otros lugares pudieran realizarse experiencias similares. Desgraciadamente, aquello cayó en saco roto.

Viaje Épico Hacia La Nada mantiene el nivel de anteriores trabajos. Es complicado hacerlo tras el excelso Poeta Halley, pero Santi Balmes y los suyos se han sacado de la chistera un notable trabajo grabado y producido en plena época pandémica. La gira V.E.H.N., o más concretamente, la primera fase de la gira, es un reencuentro del grupo catalán con su público en tiempos difíciles. Tiempos en los que se han vivido momentos de angustia, momentos de incertidumbre, y por encima de todo ello, se han perdido a seres queridos. Los conciertos de esta gira vienen a, como señaló Balmes, «dejar fuera por un rato los sinsabores de estos momentos y disfrutar de la música». Para eso son estos conciertos. Si los Lesbian levantan, muchas veces no se sabe porqué, fuertes emociones en sus conciertos, lo que se vivió ayer en el auditorio del Baluarte, aunque fuese por un par de horas, fue algo muy especial. Una emoción distinta. Nos agarraremos a esa emoción para mantenernos vivos hasta dejar atrás estos tiempos oscuros.

La banda catalana viene con un montaje que parece sufrir los tiempos que nos está tocando vivir. Un escenario a varias alturas para poder albergar tres pantallas que acompañan en todo momento un concierto muy estudiado. Resulta raro ver al batería Oriol Bonet en las alturas. Es extraño ver un tanto desubicado a un batería que sus incondicionales conocen bien por ser muy animado. El juego de luces es de lo más simple que se ha visto nunca y, aunque con algunos detalles originales, no aporta la fuerza necesaria a un grupo del nivel de los de Barcelona. Muy logrado lo que ya es una tendencia en los últimos años que logra montar unos escenarios limpios, sin apenas cables por el suelo. Lo flojo del montaje escénico se olvida una vez comienza el concierto.

El nuevo trabajo de Love Of Lesbian se está convirtiendo, sin quererlo, en un icono de la pandemia. Y el concierto viene a corroborar ese concepto. Como es habitual, el grupo ofrece algunos temas de su nueva obra, mezclándolos con esas canciones que todo seguidor de la banda quiere escuchar. Viaje Épico Hacia La Nada sirve, como en el disco, de arranque de un, ya lo hemos dicho y repetiremos más veces, emocionante concierto. Una canción que Balmes dedica a un ser querido que se fue y que ahora se ha convertido como un himno para todas las personas que se han ido en este último y largo año. Una canción que se apoya en una melodía al piano que te penetra como un cuchillo hasta el tuétano. El segundo corte de V.E.H.N., Crisálida, suena a continuación a modo de interludio para entrar en harina con Noches Reversibles, tema que sonó raro a esas horas tan tempranas. Y es que para los lesbianos ofrecer un concierto a las siete y media de la tarde es de lo más extraño. Ellos, que están acostumbrados a horarios narcóticos, de madrugada, en festivales y ante una masa enfervorecida. Ayer la masa no era tal y no se podía ni mover. Hasta Julián Saldarriaga tuvo que pedir orden para que el personal de sala no tuviese que desplazarse y advertir a ciertas personas que llevadas por la emoción, se levantaban. Son tiempos extraños a los que todos debemos amoldarnos y, porqué no, agradecer a iniciativas como la que ayer pudimos vivir.

love of lesbian baluarte

Fotografía cortesía de Josean Ascarza.

Subieron nivel con Bajo El Volcán y El Sur, un tema muy especial del nuevo disco y en el que colabora Enrique Bunbury. En el disco el zaragozano se queda con las mejores frases, pero ayer Balmes se las apropió todas. El Sur suena a tema extraído de una película «spaghetti western» adobada con santos que, en las pantallas, son envueltos en humos de colores. Una locura visual que solo puede salir de la mente inquieta del líder de la banda. Sesenta Memorias Perdidas dio paso al piano inicial de 1999, un maravilloso tema de su ya icónica obra que les encumbró definitivamente al lugar donde están ahora. Segundo Asalto sonó más fuerte y con más sentido que nunca. En estos tiempos tan puñeteros que nos ha tocado vivir, si vamos a pelear, si el otro tiene razón, que la pegue bien. Tras esta declaración de intenciones, desde las alturas, Santi Balmes nos regaló El Mundo, toda una balada, extraño en ellos, que solo se puede disfrutar en lugares como el de ayer, con ese nivel de atención que es complicado mantener en un festival, a eso de las tantas de la madrugada.

Algunos miembros de los locales El Columpio Asesino andaban por allí y Santi Balmes los mencionó, asegurando que en otras circunstancias interpretarían juntos Catalunya Bondage. ¿Quizá en un festival?

Los Colores De Una Sombra dio paso a un in-crescendo continuado y sostenido con I.M.T. (Incapacidad Moral Mransitoria), Club De Fans de John Boy y Cuando No Me Ves. La fantástica Planeador del Poeta Halley sirvió de preámbulo perfecto para cerrar set principal con la arrolladora y acelerada Los Irrompibles. Santi Balmes se lleva mal con Santi Balmes. Esas letras endiabladas, por momentos muy intensas, en las que no hay un estribillo igual a otro, llevan de cabeza al catalán, que va cumpliendo años y le cuesta retener semejante locura mental.

Los bises comenzaron con una versión modificada de Cosmos (Antisistema Solar), tema que sirvió como carta de presentación de V.E.H.N. y que jugó al despiste en un trabajo que sigue una línea artística y argumental totalmente distinta. Entonces dispararon la canción que es, a mi parecer, más icónica de todas. Allí Donde Solíamos Gritar la han colocado donde se merece. Hacia el final, en los bises. Y hablando de gritar, aquello sonaba más alto que de costumbre. Quizá fuese porque hace meses que no asisto a un concierto. O quizá porque los componentes de Love Of Lesbian se sienten cada vez más seguros sobre el escenario y suben el volumen. El cuarteto, además, se acompaña de tres músicos más, incluyendo un polivalente multi-instrumentista que le da a todo en la percusión y que se rescata de la mini-gira del veinte aniversario del grupo. La festiva Belice que, en otras circunstancias hubiera levantado al personal de sus asientos, sonó perfecta, redonda. La despedida la protagonizó la elegante El Paso, otro tema de su último largo y que viene a convertirse en otro icono para las masas gracias a unos coros contagiosos. Un icono que ayer, como el tema de apertura, ganó simbolismo en estos momentos. Debemos dar pasos hacia adelante, hacia esa anhelada normalidad que se intuye cercana. Pasos hacia adelante sin dejar de pensar en lo que ha ocurrido y lo que hemos perdido por el camino. Potente y muy bien interpretada, sirvió de cierre perfecto a un viaje épico hacia la normalidad.

Love Of Lesbian, tras dos horas de show, se despidió entre aplausos y, esta vez sí, con el público en pie. Los catalanes repiten cita esta tarde y continúan su gira por muchos lugares, siempre adaptándose a la normativa vigente. Aplaudimos la iniciativa, con el deseo de que muy pronto los veamos, a ellos y a otras bandas, en todo su esplendor y ante miles de personas.