Salto al technocolor

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 11 de octubre de 2021

Ayer actuó Amaral en el auditorio del Kursaal donostiarra. Y no fue un concierto más. No fue un concierto normal. Fue todo lo contrario. Fue algo especial. Fue una reunión que jugó en el plano emocional. Los maños presentaban Salto al Color, un disco lanzado en 2019 y que no pudieron presentar por la pandemia. Kursaal Eszena los programó o reprogramó varias veces el año pasado. Finalmente canceló su concierto y lo volvió a anunciar para abrir una nueva y esperanzadora temporada de otoño con aforos ampliándose poco a poco hasta el 100%, que pudo ser una realidad la semana pasada. Con ese historial tras de sí, Eva y Juan se mostraron muy emocionados durante las dos horas y media que duró su show y que pasó como una exhalación. Y esa fue la mejor muestra de lo bien que transcurrió todo y lo que disfrutó un público con ganas de volver a disfrutar de la música en directo.

Se rozó el lleno. Algo más de 1500 personas accedieron al recinto sabiendo que se trataba de una ocasión especial. Seguramente, en la fecha original hubiera habido un rotundo lleno, pero hay que comprender que tanto cambio en fechas y aforos complica el lleno. No obstante, puede decirse que casi llenar el cubo grande del Kursaal es un gran éxito. En Salto al Color Amaral busca nuevas sonoridades, acercándose a la electrónica, dándose a sí mismos un toque techno elegante. Eso lo demuestran ya de entrada con la música que suena antes del concierto. Con las luces apagadas, el público enfervorecido y una emoción que se palpaba en el ambiente, sonaron All Tomorrow’s Parties de The Velvet Undeground & Nico y con el grupo sobre el escenario, la famosa sintonía de Encuentros en la Tercera Fase. Y es que aquello iba a convertirse en un grandioso encuentro tras haber pasado una fase vital complicada provocada por la Covid. Con una futurista bola de discoteca como tocado, comenzó a sonar Señales, tema del nuevo disco. Y ahí, nada más empezar, pudimos comprobar que aquello iba a ser un gran concierto. Amaral lleva un sencillo y potente montaje. De esos que están exprimidos hasta la extenuación. No es algo nuevo. Se viene haciendo desde hace muchos años. Montajes escénicos limpios, impolutos, con un juego de luces en dos alturas y una pantalla gigante con un diseño muy original que recordaba a un caleidoscopio. Y es que Amaral nos invitaron a un largo viaje de 28 canciones llenas de emociones a flor de piel. Su caleidoscopio particular.

Presentaban nuevo trabajo. Y cuando un grupo lo hace es muy habitual que el set esté trufado de temas del mismo. Y en muchas ocasiones le dedican una parte central del minutero. Pero han pasado dos años desde su lanzamiento. Y no sé si por el paso del tiempo o porque ya estaba así planteado, se escucharon algunos temas de Salto al Color de forma esporádica, centrándose principalmente en sus éxitos más conocidos. Y entraron en harina inmediatamente con El Universo Sobre Mí, Marta, Sebas, Guille y los Demás y Hoy es el Principio del Final. El público comenzó a corearlas, algo que se mantendría toda la velada. Para aquellos y aquellas que van con la mirada bien alta dedicaron Bien Alta la Mirada. Salto al Color lleva muchos mensajes en sus letras y ayer sobresalieron con notable fuerza. Saltaron de nuevos temas a viejos éxitos con Lo que nos Mantiene Unidos, Lluvia, Cómo Hablar, Nuestro Tiempo y la icónica Revolución.

Amaral en el Kursaal

Fotografía cortesía de Juan Luis Etxeberria.

Soledad puso el toque flamenco y se pidió que volviese el Ruido, un nuevo tema compuesto en 2008 y que en aquel momento pedía un poco de silencio entre tanto ruido. Ahora necesitamos ruido. Nocturnal fue uno de los momentos mágicos de la noche con la pareja en estado de gracia. A ellos les acompaña un teclista, un bajista y efectos, un batería que lo bordó, y una corista. Todos muy bien conjuntados y sonando de diez, como así aseguró después Juan Aguirre. Los hits regresaron con Moriría por Vos o Cuando Suba la Marea. La reivindicativa Juguetes Rotos fue muy aplaudida. Amaral canta al mar. Innumerables veces. Y puede sonar extraño, cuando se trata de un dúo de Zaragoza. Pero hay una trampa. Juan es donostiarra. Del barrio de Gros. Sí, junto a esa tasca donde se comen unos bocadillos de piparras que están de muerte. Le dedicaron al mar los temas Ondas do Mar de Vigo y Mares Igual que Tú. Ellos estaban encantados. Encantados de volver a actuar ante mucho público. Como antes. A una multitud. A la que dedicó Entre la Multitud.

En un primer bis interpretaron, con montaje muy teatral, Kamikaze, Tambores de la Rebelión, el hit Hacia lo Salvaje y la icónica Halconera. Un tema esencial que resume a la perfección el estilo que esconde Salto al Color. Elegancia electro-pop que suena de forma excelsa. Para el segundo bis apareció Juan Aguirre para soltarse con unas emocionantes frases. En ellas aseguró que para ellos esa actuación era muy especial. Por las circunstancias, por el momento, por lo que significaba. Dijo que él era donostiarra, un donostiarra de Gros a 150 metros del Kursaal, que nos visitaba muy a menudo, y que le encantaría, algún día, actuar en el Velódromo, lugar en el que ha visto innumerables conciertos. Nos descubrió que él tiene fuertes influencias en el pop donostiarra y volvió a agradecer al respetable el haber acudido. Eva y él  se marcaron entonces una versión muy especial de Sin ti no Soy Nada dedicada a su público. Finalizaron con Salir Corriendo y Peces de Colores, tema de su último disco.

Mientras sonaba Moon River de fondo, grupo y staff del concierto al completo despidieron un concierto que, era evidente, iba mucho más allá de la música. Primero dándose efusivos abrazos entre ellos, para después agradecer a la audiencia, a las 1500 personas, su apoyo. El público, ya levantado de sus butacas, los despidió con fuertes aplausos. No se sabe si por lo vivido durante dos horas y media en el Kursaal o por pensar «ya hemos salido del túnel de la pesadilla».