Torrente sonoro

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 24 de diciembre de 2021

Hace exactamente dos años actuaron en el mismo escenario. Justo antes de despedir un año que, curiosamente, sería el último año normal. Ayer, en plena sexta ola de la pandemia, Morgan volvía a llenar el Victoria Eugenia de San Sebastián. Si en aquella ocasión se presentaron en su formación oficial de quinteto, en esta lo hicieron en sexteto, con la incorporación de un multiinstrumentista. A pesar de ser más personas sobre el escenario, su disposición es la misma, en forma de media luna, y dejando un gran espacio libre en medio que es ocasionalmente ocupado  de forma temerosa por  Nina de Juan, su cantante. Eso les aporta una sensación de grupo demasiado estático. Todos ellos, incluida Nina, se parapetan tras un instrumento. Esa problemática la solventan tirando de buenas canciones y un torrente sonoro que aporta tanto instrumento en acción.

Comenzaron con cierto retraso debido a una lenta entrada del público con Hopeless Prayer, tema que abre suavemente The River and the Stone. En esta gira que arrancó en noviembre presentan este tercer trabajo que les ha confirmado como una banda a tener en cuenta. Ahora tienen más temas, un mayor bagaje musical y profesional. Y eso se nota en este nuevo directo. Aumentaron decibelios con River y Blue Eyes. Nina de Juan, sentada detrás de un piano, se deshizo en agradecimientos en castellano y euskera, metiéndose inmediatamente a un público que ya estaba muy predispuesto desde el minuto uno.

morgan victoria eugenia

Fotografía cortesía de Yahvé M. de la Cavada.

De su nuevo largo cayeron temas como On and On (Wake Me Up), Paranoid Fall, Silence Speaks, WDYTYA?, o A Kind of Love. Del pasado rescataron temas (o ‘éxitos’, como los denominó Nina) como Attempting, Work, Goodbye, Oh Oh, o Flying Peacefully. Fueron muy aplaudidas Volver y la excelente Home. Para los bises dejaron la alucinógena Alone, Sargento de Hierro, Another Road (Gettin’ Ready) o la interpretada ‘a la vieja usanza’ Marry You en una primera parte, para finalizar con toda la banda en acción.

Morgan tienen una fuerza poco usual. Observándolos, lo que ofrecen, ese R&B a lo ‘americano’ con toques soul, jazzys, rockeros, incluso psicodélicos cercanos a Pink Floyd en Alone, bien podrían encajar perfectamente en el Escenario de la playa del Jazzaldi. En concierto su fórmula funciona por su propuesta sonora tan elaborada y, por encima de todo, le personalidad de Nina. Una cantante con una amplia gama vocal que emociona en cada estrofa y que llega a ‘casi’ romperse en algunos momentos. Parece salida de la América sureña y puede compararse con las actuales cantantes más importantes. Ahí reside la fuerza de Morgan. Una fuerza que convence. Tanto como para llenar siempre un lugar como el Victoria Eugenia.