Volver reiniciada

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 29 de marzo de 2022

Julieta Venegas llevaba años sin lanzar nuevos trabajos ni ofrecer conciertos. Cuando parecía que regresaba llegó la pandemia y, lejos de su hogar, la vivió con incertidumbre y los temores que todos hemos vivido. Comenzó a escribir nuevas canciones para un nuevo trabajo que saldrá al mercado a lo largo de este año. Antes de que eso suceda, la mexicana se ha lanzado a realizar una gira con la que desea que nos volvamos a ver.

Para este regreso Julieta ha hecho, seguramente como resultado de todos estos años de parón, una especie de limpia artística y ha desnudado sus temas más conocidos para ofrecerlos en su mínima expresión. Sobre el escenario se enfrenta a ello junto a Panky Malissia a la batería, efectos y voces, y Belén López al contrabajo y voces. Después de haberla visto en el Museo Balenciaga en 2013, sorprendió sobremanera. Verla arrancar al piano de cola con la sentida Ilusión rompió esquemas a más de uno.

Venegas llevaba unos años inactiva y pasó lo peor de la pandemia alejada de los suyos. De todo eso nace resurgida, reiniciando todos sus temas y dejándolos en los huesos para, de ahí, reinterpretarlos en clave trío cercano al Jazz.

Escuchando los primeros temas pensamos en lo buena que es al piano, acordeón y guitarra y, también, en que ese formato de trío bien podría haber encajado en el marco del Jazzaldi. Muy simpática, presentó algunos de los temas que, según ella, necesitaban explicación. Y esto nos lleva a, probablemente, el momento de la noche. Antes de atacar Lento, que sonó de locura, nos sugirió que dejáramos vicios que teníamos antes de la pandemia, cuando vivíamos con el automático puesto. Recomendó que nos paráramos a pensar, a decirnos cosas importantes a las personas que queremos. Sin guardarnos nada, como hace en Debajo de mi lengua.

julieta venegas victoria eugenia

Fotografía cortesía de Aizpea Manterola.

Venegas se inspira en grandes poetas como Borges, al que alude en Los momentos, o la madrileña Ajo, quien le inspiró en la canción Dos soledades, en la que canta a la soledad. También rescata la famosa ranchera Canta, canta, canta, de José Alfredo Jiménez. Y es que a Julieta le gustan las rancheras, como la suya Despechada mexicana.

El trío se mueve como pez en el agua ofreciendo momentos excelentes como cuando Belén se soltaba con unos solos de escándalo, o Panky disparaba sonidos que animaban el cotarro, poniendo color al concierto. Y saltó la sorpresa Pop de la noche cuando estrenó el primer single de su próximo trabajo Mismo amor, de fácil escucha y que bien haría llenar pistas de baile si se le da el toque adecuado. Fue la única piezo en la que utilizaron instrumentación pregrabada, rompiendo el estilo que estaba llevando el show. Y entonces llegaron los éxitos que su audiencia quería escuchar. Temas como Eres para mí, Me voy, Andar conmigo y El presente «lo único que merece la pena vivir», y que cerró el set principal. Para los bises dejó la cantada en solitario La nostalgia, y que dedicó a Tijuana, localidad en la que nació, y cerrar con el hit Limón y sal.

Julieta Venegas ha regresado a los escenarios limpia, reiniciada, y con nuevos aires. Nuevos aires que ha decidido imprimir a sus canciones en un directo que no deja indiferente a nadie. Una propuesta innovadora que nace de la sencillez. De llevar sus temas al minimalismo más absoluto. Una propuesta que gustó, a tenor de la despedida que le dedicó el público puesto en pie que ayer llenó el Teatro Victoria Eugenia.