Conceptos en la noche

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 31 de marzo de 2022

Han transcurrido ya dos años desde que nos confinaran en nuestras casas durante casi dos meses. Fue una experiencia que cada persona la vivió de forma diferente y, desde el punto de vista de los artistas musicales, estamos viendo sus consecuencias desde hace unos meses. Lo pudimos comprobar el lunes en el concierto de Julieta Venegas. Ayer se llenó la Sala Club del Victoria Eugenia para vivir una hora muy especial con el nuevo trabajo de Elena Setién. Bajo el nombre de Unfamiliar Minds, plasma en él todas las sensaciones que vivió en aquella época. Un momento en el que todo paró para ella, se truncó el trabajo sobre el que estaba trabajando, dejó incluso de escribir canciones, para en un momento dado volver a hacerlo, pero con un punto de vista totalmente diferente y condicionado.

Unfamiliar Minds, como su título señala, se refiere a esas mentes no familiares que aparecieron durante el confinamiento. Mentes que nos insuflaban sensaciones de todo tipo. Algunas negativas, otras positivas, reconfortantes, desasosegantes… Elena Setién las vivió rodeada de los suyos y desde una posición artística que, tras un bloqueo inicial, pudo plasmar en una serie de temas, algunos de ellos basados en la lectura de poemas de Emily Dickinson.

elena setien victoria eugenia

Fotografía cortesía de Juan G. Andrés.

El nuevo trabajo supone un cambio en el estilo de la donostiarra que viaja a terrenos experimentales donde juega con momentos Pop mezclados con electrónica experimental y fogonazos guitarreros. Desconocemos si este cambio permanecerá en el tiempo o regresará a lugares anteriormente conocidos. Para mostrar su nueva cara en público se hizo acompañar de Xabier Erkizia a la electrónica y Joseba Irazoki a la guitarra. Toda una garantía para que el directo funcionase cual reloj suizo.

Elena Setién se aleja en su nuevo trabajo de estilos antes reconocibles en ella. Ahora experimenta con un Pop lleno de electrónica suave y algún que otro guitarreo.

Influída por su nuevo trabajo, el concierto discurrió en todo momento por carreteras sinuosas, llenas de sonidos y melodías experimentales. Elena, como suele ser habitual, se mostró segura ante el teclado y dos micrófonos, uno de ellos filtrado con efecto. Erkizia disparaba suaves y cuidados efectos electrónicos con escasa presencia de batería. Irazoki, recién aterrizado de México, demostraba su maestría a la guitarra, soltándose con algunos ‘solos’ de escándalo y ruidismo calculado. Marca de la casa.

Unfamiliar Minds es tan distinto que Elena lo fue explicando entre canción y canción. Así supimos cómo nació su trabajo, en qué momento y en qué circunstancia. Y explicó qué encerraba cada canción. Un público, seguramente entre sorprendido y disfrutón, aplaudió el ‘experimento’ de la donostiarra. Sobre todo al final, cuando interpretó los cortes más accesibles. El trío ofreció una velada conceptual de sonidos experimentales y tranquilos con algunos momentos álgidos, en un imaginativo proyecto musical nacido de una dura experiencia vital.