Bienvenidos a mi club

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 25 de julio de 2022

Cerraba ayer cartel Keler Gunea, el escenario de la playa del Jazzaldia, con León Benavente. Un concierto que, a la postre, se convirtió en el más potente del escenario de las masas. Y no hablamos de asistencia. Simple Minds congregó a 42.000 personas y ayer rondaron las 10.000. Hablamos de sensaciones, de entrega, de actitud. Y en eso, Abraham Boba y los suyos son unos maestros. Los hemos visto en varias ocasiones en la sala del Centro Cultural Intxaurrondo montándolas bien pardas. Ayer, en un gran formato de festival, se adaptaron como un guante, llevando consigo el que probablemente sea el mejor montaje escénico jamás visto en la playa de la Zurriola, y mostrando una actitud de diez. Ayer, León Benavente nos dejaron entrar a su club.

Dicen los expertos que su cuarto disco Era, además de ser la perfecta continuación de su predecesor, tiene aromas más electrónicos, que recuerda a formaciones como Depeche Mode. Sea como sea, lo que es cierto es que mientras que la banda inglesa cuenta con un frontman como Dave Gahan, un auténtico maestro en el arte de encender a la audiencia, Abraham Boba no se le queda atrás, aunque con un estilo más elegante, más de gentleman.

Ayer la expectación era máxima y los cuatro Benaventes hicieron aparición puntuales para arrancarse con Líbrame del Mal, excelente tema que abre Era de forma contundente. Una canción que fue muy aplaudida en su mención a Rafa Berrio. No sería su único homenaje. El grupo está feliz con su nuevo trabajo y lo destripan casi al completo en un directo en el que sus temas se convierten en verdaderos pelotazos, para ser hits inmediatos. Tras semejante comienzo, se soltaron con Di No a la Nostalgia y Persona.

leon benavente jazzaldi 22

Fotografía cortesía del Jazzaldia.

Pusieron el retrovisor en las alucinantes Como la Piedra que Flota y Estado Provisional. León Benavente eleva el número de artefactos electrónicos en cada gira que machacan Abraham Boba, incluyendo un micrófono con efectos, y un animoso Eduardo Baos. Eso se nota en Canciones para no Dormir, que incluye un desarrollo de otra dimensión aderezado con unos efectos lumínicos para volverse del revés.

Por actitud y despliege enérgico, el concierto de León Benavente se convirtió en el mejor de la programación del escenario playero del Jazzaldia.

Amo y Te Comes mi Corazón dieron paso al momento, posiblemente, más especial de la noche. Recordaron a Rafa Berrio con Niño Futuro, un largo tema donde Abraham Boba dispara palabras con mucho significado y por qué no decirlo, muy mala leche, mientras la música, en un in-crescendo fulgurante, te transporta a otra dimensión. Tras semejante instante la cosa se mantuvo con La Ribera, La canción del Daño y Mítico.

Estaban muy felices de poder actuar en el marco del prestigioso Jazzaldia y en un emplazamiento tan especial como el recuperado escenario de la playa de la Zurriola. Así, y de pleno subidón, cerraron set principal con Disparando a los Caballos, Gloria, Viejos Rockeros Viejos y Ser Brigada. En Viejos Rockeros Viejos Abraham nos cantaba «Hay que saber irse de una fiesta, antes de que vayan los demás». Pero allí nadie se iba y tuvieron que regresar para cerrar con Tipo D y la fiestera Ayer Salí, con el público VIP bailando entre ellos.

León Benavente nos habían invitado a su club particular durante hora y media y el público lo pasó en grande. Sin lugar a dudas, el concierto de la playa.