Belleza reivindicativa

Artículo escrito por Mikel Arzak
el 21 de junio de 2024

Ayer volvimos, muchos años después, a disfrutar de un concierto de Anohni and The Johnsons en el Kursaal. Ya advertimos que podía convertirse en uno de los conciertos del año. Y, a falta de medio año para finiquitarlo, es firme candidato. Si en 2005 nos quedamos atónitos en un precioso concierto en el que presentaba I’m a Bird Now, una obra maestra, facturada cuando la vocalista firmaba como Antony Hegarty, ayer alucinamos, literalmente, en un concierto donde la artista confirma un grandioso estado de forma a nivel artístico. Su concierto, de aproximadamente dos horas, fue un ejercicio sublime, de una belleza descomunal, y un claro mensaje reivindicativo en temas como la libertad sexual, la violencia que se ejerce sobre la mujer y el cuidado de nuestro planeta.

Tras una introducción protagonizada por la actriz Johanna Constantine transformada en reno fantasmal, que protagonizó una performance al ritmo de densas capas sonoras. Con la banda de nueve músicos comandada por Jimmy Hogarth a la guitarra y responsable de la producción, iniciaron Why am I Alive Now, con intro larga que dio tiempo a Anohni, vestida de blanco como los músicos, a hacer acto de presencia e interpretarla. Un tema extraído de su último disco, My Back Was A Bridge For You To Cross, aparecido el año pasado. Anohni ya no se sienta, como antaño, al piano. Ahora defiende sus canciones de pie, al micro. Probablemente, ahora se siente más segura, más empoderada, y no necesita de parapetos ante el público.

4 Degrees fue uno de los momentos de la noche en los que Anohni se soltó y dio rienda suelta a su perfil más transgresor, mostrado en su disco Hopelessness. Lanzado en solitario y con un espíritu libre, es un compendio de temas de estilo electrónico; nada que ver con anteriores trabajos. En directo tomó nuevos rumbos con una fuerte percusión. Manta Ray, tema grabado a J Ralph, y que formó parte del documental de Louie Psihoyos, titulado Racing Extinction, fue el interludio perfecto para observar las primeras proyecciones al fondo, en defensa del planeta Tierra.

antony and the johnsons live

La fotografía no pertenece a esta crónica.
Fotografía cortesía de Victor Moreno.

En todo concierto hay momentazos; esos instantes donde se te eriza la piel. Ayer hubo varios, y el primero no se hizo esperar, apareciendo cuando uno menos se lo espera. No es la primera vez que escuchábamos Cut the World en directo. Pero sí con esa intensidad. En la gira actual, The Johnsons le imprimen un in-crescendo paulatino y vertiginoso al que la especial voz de Anohni sigue de forma poderosa. Tanto que en el último tramo canta a distancia del micrófono. La voz de Anohni te atraviesa, dejándote suavemente en un lugar confortable. Necesitábamos un descanso y Breaking, aparecida hace pocas fechas y que en directo le aportan un toque rockero de lo más resultón, fue la excusa perfecta.

Hopelessness dio regreso a la Anohni más reivindicativa, con un mensaje agridulce acerca de la violencia que sufren las mujeres en el mundo. De lo humano pasó a lo terrenal con It Must Change, dejando claro que algo debe cambiar si no queremos que, mientras el planeta Tierra siga girando, la humanidad se vaya a pique. La belleza regresó, a raudales, con You are my Sister, que continuó en Sometimes I Feel Like a Motherless Child, Can’t y la maravillosa Everglade, uno de los hits incluidos en The Crying Light, del que también extrajo Another World.

Volvió la electrónica en la potente Drone Bomb Me. Man is the Baby, con otra performance de Johanna Constantine, y Her Eyes Are Underneath The Ground, sirvieron para cerrar set principal. Regresó al escenario para hablarnos, sentada al piano, largo y tendido, sobre algunas mujeres importantes en su vida. Mientras lo hacía, nos interpretó, casi en solitario, su conocido tema Hope There’s Someone.

Anohni tiene un estilo difícil de clasificar. Sus canciones son, en su gran mayoría, obras de orfebrería sonora, especialmente aderezadas con una voz tan bella como inclasificable. Te deja sin palabras. Es su gran arma; poderosa y delicada a partes iguales. Lo demás son añadidos que, en directo, en el montaje, es de gran sobriedad. Ayer volvió a demostrarlo ante un Auditorio Kursaal que no logró llenar un patio de butacas reducido en tamaño. Si bien en otras ocasiones ha conseguido llenar sin dificultad, ayer no lo hizo. Las razones pueden ser múltiples. Ha estado muchos años sin lanzar nada nuevo junto a su banda, y eso siempre cuesta recuperar. También es cierto que las entradas tenían un elevado precio. Sea como fuere, Anohni está de regreso, en plena forma, y con su voz tan especial como cuando la descubrimos. Así lo demostró ayer, en un concierto lleno de belleza y mensajes reivindicativos.

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